El caso del avión privado retenido en el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú sumó una grave derivación operativa al revelarse que la aeronave habría pretendido despegar, con Flavio Bolosonaro a bordo, con destino a Estados Unidos bajo la figura de "vuelo sanitario". Según informaron fuentes aeroportuarias la estrategia buscaba mantener la operación "bajo línea" para aprovechar las flexibilizaciones de protocolo que rigen para las emergencias médicas. En este tipo de traslados, los controles biométricos de los pasajeros suelen ser más laxos con el fin de agilizar la partida frente a la supuesta presencia de un paciente, lo que habría facilitado la salida del país.
Sin embargo, el operativo clandestino se frustró de manera definitiva cuando comenzó a circular públicamente la versión de que uno de los ocupantes a bordo sería el senador y excandidato presidencial de Brasil, Flávio Bolsonaro. La trascendencia mediática de la noticia encendió las alarmas de las autoridades de control aeroportuario y de seguridad en Misiones, lo que derivó en la inmediata suspensión de la autorización de despegue para el Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly S.A.
A pesar de la maniobra del vuelo ejecutivo, la Dirección Nacional de Migraciones de la Argentina volvió a ratificar que no registra ingreso oficial alguno de Flávio Bolsonaro al territorio nacional. El episodio mantiene en máxima alerta a las autoridades policiales de ambos países, mientras la Policía Federal de Brasil indaga si el dirigente opositor pretendía cruzar de manera irregular la frontera terrestre para abordar la aeronave en territorio argentino y evadir las restricciones judiciales dispuestas por el Tribunal Supremo de su país