¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Martes 14 de Abril, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Un gigante cambia de manos en Punta del Este y sacude el negocio del lujo en la región

El emblemático hotel Conrad Punta del Este inicia una nueva etapa tras el acuerdo de venta a un poderoso grupo brasileño, en una operación millonaria que podría redefinir el negocio del lujo y el juego en la región.

Martes, 14 de abril de 2026 a las 01:14
PUBLICIDAD

El mapa del turismo premium en Sudamérica acaba de dar un giro de alto impacto. El histórico complejo Enjoy Punta del Este, uno de los íconos más reconocidos del negocio del entretenimiento y la hotelería de lujo en el continente, inició un proceso de cambio de manos que podría redefinir el posicionamiento de Punta del Este en el circuito internacional. Detrás de la operación aparece un jugador con ambiciones claras: el grupo brasileño JHSF, propietario del exclusivo hotel Fasano Punta del Este, que busca consolidar su presencia en uno de los destinos más codiciados del Cono Sur.

El acuerdo, firmado a nivel internacional, contempla la adquisición del 100% de las acciones de la sociedad que controla el complejo, una estructura empresarial que incluye no solo el hotel sino también uno de los casinos privados más relevantes de la región. Aunque la operación todavía debe atravesar instancias regulatorias clave —entre ellas, la aprobación de las autoridades de competencia y la validación estatal vinculada a la explotación del juego—, el entendimiento entre las partes ya marca un punto de inflexión en el negocio turístico regional. En el mercado se habla de una cifra que rondaría los 160 millones de dólares, lo que da una dimensión clara del peso estratégico del activo.

Detrás de la venta hay también una necesidad concreta. El grupo chileno Enjoy S.A., actual propietario, atraviesa un proceso de reestructuración financiera que lo obligó a desprenderse de activos clave para hacer frente a compromisos con acreedores. La salida del complejo de Punta del Este no es, en ese sentido, un movimiento aislado sino parte de una estrategia más amplia para recomponer su situación económica en un contexto regional desafiante para el negocio del juego.

Pero más allá de la coyuntura financiera del vendedor, lo que realmente genera expectativa es el perfil del comprador. JHSF no es un actor tradicional del rubro casino, sino un desarrollador de experiencias de lujo. Su ADN está ligado a proyectos inmobiliarios de alto nivel, hoteles boutique, gastronomía premium y destinos exclusivos pensados para un público de altísimo poder adquisitivo. En Uruguay ya dejó su marca con el Fasano Punta del Este, un complejo que redefinió el concepto de exclusividad en la zona con una propuesta más reservada, sofisticada y alineada con estándares internacionales. 

El proceso de venta se extendió durante meses y tuvo varios protagonistas. En noviembre de 2025, Forbes Uruguay informó que el empresario italiano Giuseppe Cipriani había presentado una oferta cercana a los US$ 160 millones (cifra que coincide exactamente con el precio de cierre) mientras que el empresario uruguayo Edgardo Novick también avanzó en su propio proceso de due diligence, con una primera oferta que ya en marzo de ese año superaba los US$ 100 millones.

En ese mismo momento, un tercer interesado, un grupo brasileño en etapas preliminares, también figuraba en la carrera. Ese grupo resultó ser JHSF Península, el comprador final.

El fondo chileno Moneda Patria Investment, que había tomado el control del activo como parte de la reestructura de deuda, aspiraba a recuperar unos US$ 200 millones, el equivalente a la deuda absorbida.

La eventual incorporación del Enjoy a su portfolio abre un escenario completamente distinto. El complejo, que durante décadas fue sinónimo de espectáculo, juego y grandes eventos, podría atravesar un proceso de reposicionamiento que combine su tradición con una lógica más integrada de lujo. No se trata solo de un hotel o un casino: es un activo que puede transformarse en un hub de experiencias, donde convivan el entretenimiento, la gastronomía de autor, el real estate premium y el turismo internacional de alto nivel.

La historia del Enjoy Punta del Este explica en gran parte por qué esta operación genera tanto ruido. Nacido como Conrad en los años 90, el complejo fue durante mucho tiempo el corazón del glamour en Punta del Este. Por sus salones pasaron celebridades internacionales, empresarios, figuras del espectáculo y jugadores de alto perfil que encontraron en sus salas de casino uno de los puntos neurálgicos del entretenimiento en América Latina. Su ubicación estratégica frente a la Playa Mansa y su infraestructura —habitaciones de lujo, centro de convenciones, restaurantes y espacios para grandes eventos— lo convirtieron en un símbolo del auge del balneario uruguayo.

Sin embargo, el contexto global cambió. La competencia entre destinos premium se volvió más intensa, el perfil del turista de alto poder adquisitivo evolucionó y la experiencia pasó a ser tan importante como la infraestructura. En ese escenario, la llegada de un grupo como JHSF puede interpretarse como una señal de hacia dónde se dirige el negocio: menos masividad, más exclusividad; menos volumen, más valor.

Para Punta del Este, el impacto puede ser significativo. El balneario viene buscando sostener su posicionamiento frente a otros destinos que compiten por el mismo segmento, desde Miami hasta enclaves del Caribe y Europa. La posibilidad de que uno de sus principales íconos sea reconvertido bajo estándares internacionales de ultra lujo podría reforzar su atractivo global y atraer nuevas inversiones en cadena.

De todos modos, el proceso recién empieza. La aprobación de los organismos regulatorios será determinante y no se descarta que surjan condicionamientos vinculados a la competencia o a la operación del casino. También habrá que ver cuál es el plan concreto del nuevo grupo para el complejo: si opta por una transformación profunda o por una evolución gradual que respete la identidad histórica del lugar.

Lo que ya es evidente es que la operación marca un antes y un después. No solo por el volumen de la transacción, sino porque refleja un cambio más profundo en la lógica del negocio turístico en la región. El lujo ya no se mide solo en metros cuadrados o cantidad de habitaciones, sino en la capacidad de ofrecer experiencias únicas, personalizadas y globales.

En ese contexto, la posible llegada del grupo Fasano al corazón del Enjoy no es simplemente una compra. Es una señal clara de que el futuro del turismo en Sudamérica se juega en otro nivel. Y Punta del Este, una vez más, v

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD