El presidente de Francia, Emmanuel Macron, recomendó evitar la realización de manifestaciones en todo el territorio nacional durante los próximos días —con foco en la jornada del sábado— tras encabezar una reunión de urgencia del consejo de seguridad. Ante el clima de tensión acumulado tras las violentas protestas del fin de semana, el Ejecutivo anunció su intención de vetar cualquier convocatoria organizada por sectores carentes de legitimidad y reestructurar los recorridos de las marchas formales para resguardar las áreas urbanas y evitar saqueos o enfrentamientos.
La aplicación de las severas restricciones territoriales generó un mapa de prohibiciones casi absoluto en los principales centros urbanos del país. En Lyon y Marsella, las prefecturas departamentales prohibieron de manera estricta todo tipo de concentración pública para el sábado, sumando en Marsella un ajuste en el toque de queda nocturno entre las 23:00 y las 05:00. Medidas similares se adoptaron en Niza y Toulon, donde se impusieron perímetros de exclusión en los cascos céntricos y restricciones de circulación nocturna para menores de edad no acompañados. En contraste, la Prefectura de Policía de París autorizó de forma excepcional una marcha convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), pero delimitó su trayecto estrictamente entre la Plaza de la Bastilla y la Plaza de la Nación.
Para blindar las zonas estratégicas y garantizar el orden público durante las convocatorias del 24 de octubre, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó el despliegue activo de efectivos militares de la Operación Centinela del Ejército francés. La incursión de las fuerzas armadas busca brindar apoyo operacional a la policía y la gendarmería nacional, en un esfuerzo del Gobierno por disuadir la presencia de grupos radicalizados y frenar el desbordamiento social en la antesala del tramo decisivo de la campaña electoral.