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Irán declaró que "ganó" la guerra contra EE.UU. y condicionó la reapertura de Ormuz a que Trump acepte sus exigencias

El presidente del Parlamento calificó el memorando de Islamabad de "documento de honor y victoria"; el jefe del Ejército advirtió que "bajo ninguna circunstancia las bases estadounidenses podrán volver a la situación anterior".

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Lunes, 17 de agosto de 2026 a las 09:17
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Qalibaf dijo que ni Estados Unidos ni Israel lograron alcanzar los objetivos declarados al iniciar la guerra

El régimen iraní proclamó su victoria en la guerra iniciada el 28 de febrero, con el presidente del Parlamento y principal negociador Mohamed Baqer Qalibaf afirmando en un discurso televisado que Teherán "ganó las dimensiones militares y políticas" del conflicto. El argumento central de Qalibaf es que Estados Unidos e Israel no lograron alcanzar ninguno de sus objetivos declarados al iniciar las operaciones: no hubo cambio de régimen, el poder de los ayatollahs se mantiene intacto y el memorando de entendimiento de Islamabad —firmado el 17 de junio y cuyo plazo de 60 días venció este lunes— es presentado por Teherán como "un documento de honor y victoria" para Irán. El dirigente reconoció que la proclamada victoria no implica la destrucción de las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero fue contundente en su caracterización del resultado: "una derrota absoluta para Estados Unidos y el régimen sionista". La declaración es la respuesta iraní más directa a la afirmación de Trump de que "está derrotando a Irán muy mal" y a su anuncio de que declarará Ormuz "territorio de Estados Unidos".

El jefe del Ejército iraní, general de división Amir Hatami, añadió la dimensión militar a la narrativa de victoria con una advertencia que cierra la puerta a cualquier retorno al statu quo anterior: "Bajo ninguna circunstancia las bases estadounidenses podrán volver a la situación anterior e Irán jamás permitirá que eso ocurra". Hatami también vinculó directamente el estrecho de Ormuz con el eventual cierre del conflicto: "El sagrado estrecho de Ormuz es una de las condiciones para poner fin a la guerra; lo preservaremos con todas nuestras capacidades". La postura iraní convierte así al paso marítimo más estratégico del planeta en la principal palanca de negociación de Teherán: Irán no abrirá Ormuz hasta que Washington levante el bloqueo naval, elimine las sanciones y permita a Irán volver a comercializar su petróleo, en una lista de condiciones que la administración Trump ha rechazado sistemáticamente.

La proclamación de victoria por parte de Irán y la amenaza de Trump de declarar Ormuz "territorio estadounidense" son las dos narrativas que chocan en el momento más crítico del conflicto: el vencimiento del memorando de Islamabad sin un acuerdo definitivo a la vista. Con el estrecho cerrado desde mediados de julio, el petróleo por encima de los 90 dólares, el bloqueo naval restablecido y las negociaciones estancadas, ninguna de las dos partes tiene un camino claro hacia la paz que no implique conceder lo que hasta ahora se negó a ceder. Irán necesita el alivio económico de las sanciones para sobrevivir; EE.UU. necesita Ormuz abierto para calmar la inflación y los mercados energéticos antes de las elecciones de noviembre. En esa tensión irresuelta, la guerra que ambos proclaman haber ganado sigue sin terminar.

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