Israel lanzó su primer ataque contra los suburbios del sur de Beirut desde que entró en vigor el alto el fuego con Líbano a mediados de abril, en una escalada que dejó al menos 17 muertos y decenas de heridos en el sur y el este del país. Un buque de guerra israelí disparó tres misiles contra un edificio de apartamentos en el municipio de Haret Hreik, causando graves daños y obligando al despliegue de ambulancias en la zona. Entre las víctimas se encontraban el alcalde de una aldea y tres miembros de su familia.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz confirmaron el ataque en un comunicado conjunto, en el que afirmaron que tenía como objetivo a Malki Blout, comandante de la Fuerza Radwan de Hezbolá, a quien describieron como "responsable de dirigir el fuego hacia comunidades israelíes y atacar a soldados". Funcionarios de seguridad israelíes citados por la cadena estatal Kan TV creen que Blout murió en el ataque, que según afirman fue coordinado con Estados Unidos.
El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, visitó el sur de Líbano y transmitió a sus comandantes un mensaje sin ambigüedades: no tienen "ningún límite" en las operaciones contra Hezbolá. La organización libanesa respondió con ataques de represalia contra vehículos militares israelíes y concentraciones de tropas, en un ciclo de violencia que se mantiene pese al alto el fuego vigente desde el 16 de abril. Drones militares israelíes también sobrevolaron a baja altitud Beirut y sus suburbios del sur durante la jornada, en una demostración de presencia que las autoridades libanesas interpretaron como una provocación deliberada.
El ataque desnuda la fragilidad del alto el fuego y complica el panorama diplomático en un momento en que la televisión libanesa LBCI reportó que podría celebrarse la semana próxima una tercera ronda de conversaciones de paz entre Israel y Líbano en Washington, aunque sin confirmación oficial. Los llamamientos libaneses para detener los ataques no han encontrado eco en Tel Aviv, donde el gobierno de Netanyahu mantiene la doctrina de golpear objetivos de Hezbolá sin importar las fronteras del cese al fuego. El episodio se suma a la declaración del ministro Katz de semanas atrás, cuando afirmó que Israel espera únicamente una "luz verde" de Washington para reanudar operaciones a mayor escala contra Irán, dibujando un escenario regional en el que los frentes de conflicto se multiplican en paralelo a las negociaciones de paz.