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Israel espera la luz verde de Trump para "devolver a Irán a la Edad de Piedra"

El ministro de Defensa israelí declaró que el ejército tiene los objetivos marcados y que el plan contempla eliminar a la dinastía Jamenei y destruir la infraestructura energética del régimen.

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El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz.

El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que su país está preparado para reanudar las hostilidades contra Irán y que solo aguarda la aprobación de Washington para actuar. "Israel está listo para reanudar la guerra contra Irán. Las Fuerzas de Defensa de Israel están preparadas tanto para la defensa como para el ataque, y los objetivos están definidos", declaró Katz según consignó The Times of Israel, durante una evaluación de seguridad con altos mandos militares. Las declaraciones se producen en medio de un alto el fuego de creciente fragilidad y con las negociaciones entre Estados Unidos e Irán estancadas desde el 12 de abril.

El funcionario israelí detalló con precisión inusual los blancos que Israel tiene en mente. El plan contempla, según sus propias palabras, "completar la eliminación de la dinastía Jamenei" —en referencia al liderazgo político-religioso iraní y sus posibles sucesores— y, en paralelo, "devolver a Irán a la era de la oscuridad mediante la destrucción de sus principales instalaciones energéticas y el colapso de su infraestructura económica nacional". Katz advirtió además que una eventual ofensiva sería cualitativamente distinta a las anteriores: "Esta vez el ataque será diferente y letal, y añadirá golpes devastadores en los lugares más dolorosos", sostuvo.

Las declaraciones de Katz exponen con claridad la dependencia operativa de Israel respecto de Washington en esta etapa del conflicto y añaden presión sobre una administración Trump que, por el momento, ha descartado urgencias para retomar el diálogo con Teherán. La amenaza explícita de atacar infraestructura energética tiene además implicaciones que van más allá del campo militar: cualquier escalada en territorio iraní profundizaría el impacto sobre los mercados de hidrocarburos y complicaría aún más la reapertura de un estrecho de Ormuz que, según el propio Pentágono, podría tardar hasta seis meses en ser desminado una vez concluido el conflicto.

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