La aerolínea alemana Lufthansa anunció la cancelación de al menos 20.000 vuelos de corta distancia dentro de Europa desde ahora hasta octubre, en una medida de emergencia ante el fuerte incremento en los costos del combustible. La compañía explicó que la decisión apunta a ahorrar cerca de 40.000 toneladas de queroseno, cuyos precios se habrían duplicado como consecuencia directa del conflicto bélico en Irán. La primera ola de cancelaciones, que afecta unos 120 vuelos diarios, entró en vigor el lunes y se extenderá hasta finales de mayo, impactando principalmente en rutas consideradas "poco rentables" dentro de la red del grupo.
La medida se enmarca en un proceso de reestructuración más amplio que la empresa viene ejecutando en las últimas semanas. El 16 de abril, Lufthansa había anunciado ya el retiro permanente de 27 aviones de su aerolínea regional Lufthansa CityLine, efectivo desde el 18 de ese mismo mes. A las presiones del combustible se suman además los conflictos laborales internos: la compañía citó interrupciones derivadas de huelgas como otro factor que deteriora la rentabilidad de sus operaciones de corto alcance. En conjunto, estas decisiones reflejan el intento de la empresa por contener pérdidas en un segmento que, antes del agravamiento de la crisis energética, ya mostraba signos de debilidad estructural.
El panorama se vuelve aún más preocupante si se considera la advertencia que lanzó la semana pasada Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, quien señaló que a Europa podría quedarle apenas seis semanas de combustible de aviación si las interrupciones en el suministro continúan al ritmo actual. La situación pone de relieve la vulnerabilidad del sector aéreo europeo frente a la inestabilidad en Medio Oriente y plantea interrogantes sobre la continuidad operativa de otras aerolíneas del continente que, al igual que Lufthansa, dependen en gran medida del queroseno proveniente de esa región.