El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, viajará esta semana al Vaticano y a Italia para mantener una serie de reuniones diplomáticas, según informaron los diarios italianos La Repubblica y Corriere della Sera. Si bien los periódicos no precisaron si Rubio —que es católico— se reunirá en persona con el papa León XIV, confirmaron que se espera un encuentro con el cardenal Pietro Parolin, máximo responsable diplomático de la Santa Sede. La visita se produce en un momento de marcada tensión entre Washington y el Vaticano: Trump criticó al pontífice en reiteradas ocasiones en abril a través de las redes sociales, llegando a calificarlo de "terrible", en respuesta a las críticas del papa a la guerra contra Irán y a las políticas antiinmigración de la administración republicana.
León XIV, el primer papa estadounidense, mantuvo un perfil relativamente discreto en sus primeros meses de pontificado, pero se ha consolidado en las últimas semanas como una voz crítica del conflicto en Medio Oriente liderado por Estados Unidos e Israel. Rubio lo había visitado por última vez en mayo de 2025, junto al vicepresidente JD Vance, cuando ambos asistieron a la misa inaugural del nuevo papa en la Plaza de San Pedro y mantuvieron una reunión privada con el pontífice al día siguiente. El regreso del jefe de la diplomacia estadounidense al Vaticano en este contexto es leído como un intento de Washington de recomponer una relación que las declaraciones de Trump deterioraron públicamente.
La agenda italiana de Rubio incluye también reuniones con los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa del país, en una visita que apunta además a aliviar las tensiones generadas por las duras críticas que Trump dirigió el mes pasado a la primera ministra Giorgia Meloni, una de sus aliadas europeas más cercanas. Corriere della Sera señaló que el programa aún no está cerrado y que no se descarta un encuentro entre Rubio y Meloni. El viaje se enmarca en una semana de intensa actividad diplomática para Washington, que busca recomponer vínculos con aliados europeos desgastados por la guerra en Irán, las amenazas de reducción de tropas en el continente y una retórica presidencial que ha tensado relaciones hasta con los socios más fieles.
Fuente: Reuters