El presidente Javier Milei viajó a San Pablo para participar de la convención nacional del Partido Liberal que formalizó la candidatura de Flávio Bolsonaro para las elecciones presidenciales brasileñas del 4 de octubre, y convirtió su presencia en un acto de campaña de alto voltaje en el estadio Pacaembú. Desde el escenario cantó, saltó y arengó a la multitud, llamó a Lula da Silva "el presidiario" recordando su encarcelamiento entre 2018 y 2019, lo incluyó entre "los zurdos de mierda" y "la basura socialista" que hay que derrotar en Brasil y en toda América Latina, y advirtió que así como en Argentina existe el "riesgo Kuka", en Brasil "hoy tienen el riesgo Lula". También tuvo un blanco específico: el juez Alexandre de Moraes, quien le denegó la autorización para visitar a Jair Bolsonaro en su prisión domiciliaria, recibió el mote de "basura calva". Milei fue recibido con honores por el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, quien le otorgó la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima condecoración del Estado local.
La respuesta del oficialismo brasileño fue inmediata. Edinho Silva, presidente del PT, calificó el comportamiento de Milei de "inadmisible" y señaló que el mandatario argentino "no está a la altura del cargo que ostenta". "Resulta inadmisible que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa", afirmó en un comunicado, añadiendo que el comportamiento de Milei "no sorprende" dado su historial reciente. El episodio profundiza la ya tensa relación entre Buenos Aires y Brasilia, que acumula roces por la condena a Eduardo Bolsonaro, la amenaza de aranceles sobre productos brasileños y las críticas cruzadas entre Milei y Lula. El mandatario argentino viajó acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, en lo que fue presentado como el inicio de una gira internacional para consolidar el bloque regional de ultraderecha.
Flávio Bolsonaro fue proclamado candidato presidencial con un discurso en el que prometió "honrar" el legado de su padre, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de 2022. La candidatura fue oficializada sin compañero de fórmula —el plazo legal para registrar el binomio vence el 15 de agosto— en un escenario electoral que se perfila como la confrontación más polarizada de la historia reciente de Brasil: Flávio Bolsonaro, con el respaldo explícito de Trump, Milei, Kast, De la Espriella y Fujimori, enfrentará a Lula, que busca la reelección con la economía como principal argumento y la acusación de autoritarismo bolsonarista como principal arma. Si ninguno supera el 50% el 4 de octubre, el balotaje será el 25 de octubre, en una segunda vuelta que podría definir el rumbo político del país más grande de América Latina por los próximos cuatro años.