El Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmó el plan para transmitir en vivo la ejecución del exmayor e psiquiatra del Ejército Nidal Hasan, condenado a muerte por la masacre perpetrada el 5 de noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas. En aquel ataque, Hasan asesinó a 13 personas e hirió a más de 30 en el centro de procesamiento de tropas. Según detalló el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el procedimiento se llevará a cabo mediante un pelotón de fusilamiento integrado por soldados el próximo 3 de diciembre a las 13:00 (hora local), coincidiendo exactamente con el horario en que se inició el tiroteo masivo hace 17 años.
La iniciativa, avalada por el presidente Donald Trump tras la propuesta elevada por el propio Hegseth y el Pentágono, marca un hito inédito en la historia judicial y penal contemporánea del país. La difusión masiva y pública de un ajusticiamiento no registra antecedentes en Estados Unidos desde 1936, cuando Rainey Bethea fue ahorcado ante una multitud en Kentucky. Asimismo, el uso del fusilamiento representa la primera ejecución dispuesta por la justicia militar estadounidense contra un integrante de las Fuerzas Armadas desde 1961, recurriendo a un método que no era aplicado por el estamento castrense desde la Segunda Guerra Mundial.
Desde la administración gubernamental justificaron la transmisión pública al calificarla como una medida ejemplificadora orientada a exponer las consecuencias del terrorismo y la traición dentro de las filas militares. Sin embargo, la decisión desató inmediatas controversias en el ámbito jurídico y humanitario internacional. Voceros y organismos de derechos humanos advirtieron que la emisión en directo de la pena capital sienta un precedente problemático para los estándares del debido proceso y las normativas sobre tratos crueles e inusuales, mientras los equipos legales evalúan posibles acciones ante los tribunales federales para intentar frenar la difusión masiva del evento.