El presidente de Colombia Gustavo Petro lanzó una bomba política al desconocer los resultados de la primera vuelta electoral que dejó a Abelardo de la Espriella por encima del oficialista Iván Cepeda. "Como presidente no los acepto", escribió en X, apuntando directamente contra el sistema de preconteo y el software de escrutinio gestionado por firmas privadas, al que viene cuestionando desde hace meses. Petro denunció que en la última semana los algoritmos del software "fueron variados en tres oportunidades" y que se agregaron "800.000 cédulas de personas que no están en el censo oficial", argumentando que en Colombia conviven "dos censos": el listado oficial del Estado y el de una firma privada que registraría casi un millón de sufragantes adicionales. El mandatario advirtió que no convalidará el desenlace hasta que las comisiones escrutadoras conducidas por jueces de la República emitan los cómputos definitivos.
La acusación de Petro llega en un contexto de alta tensión institucional: el presidente había generado controversia durante la jornada al hacer público su voto en favor de Cepeda, en lo que sus críticos calificaron de uso indebido del cargo. Cepeda, por su parte, abonó las dudas de su mentor al pedir esperar el escrutinio definitivo, aunque en su discurso ante cientos de seguidores en el Hotel Tequendama de Bogotá logró transformar la desazón inicial en entusiasmo. El candidato del Pacto Histórico calificó a De la Espriella de representante del "fascismo" y apostó por la movilización de jóvenes y mujeres para revertir el resultado en el balotaje, terminando la noche con sus seguidores coreando "sí se puede".
El desconocimiento presidencial de los resultados añade una dimensión inédita a una segunda vuelta que ya prometía ser la más polarizada en la historia reciente de Colombia. Con De la Espriella superando los 10 millones de votos y Cepeda cerca de los 9,5 millones, la diferencia es de alrededor de 600.000 sufragios, y los casi tres millones de votos del uribismo derrumbado —Paloma Valencia obtuvo apenas el 6,92%— serán el principal campo de batalla del 21 de junio. Si las denuncias de Petro no encuentran sustento en el escrutinio formal, el país entrará al balotaje con un presidente que cuestionó abiertamente la legitimidad del proceso, una situación que los observadores internacionales —26 organizaciones con 1.500 representantes acreditados— seguirán de cerca en las próximas semanas.