La designación de Katie Zacharia como nueva secretaria de prensa de la Casa Blanca quedó bajo escrutinio por las dudas sobre sus credenciales profesionales. La ONG Campaign for Accountability pidió que se investigue si la funcionaria, de 41 años, cuenta con una matrícula habilitante para ejercer la abogacía en Estados Unidos, después de que se presentara públicamente como abogada en distintas apariciones en medios de comunicación.
Una pregunta, una respuesta inaudible y muchas dudas
La controversia se conoció el martes, durante su primera aparición pública en el cargo junto al presidente Donald Trump. En ese contexto, un periodista le preguntó en qué estado había aprobado el examen de acceso a la abogacía. Cuando el mandatario le cedió la palabra para responder, la contestación de Zacharia no pudo escucharse con claridad en el registro de audio difundido.
Según una investigación publicada por The Washington Post, no se encontraron registros que acrediten que Zacharia haya estado habilitada para ejercer la abogacía en alguno de los estados de Estados Unidos. El diario estadounidense también informó que el Colegio de Abogados de California confirmó que no tiene antecedentes de una licencia profesional a nombre de la funcionaria, ni bajo su apellido actual ni bajo su apellido de soltera, Black.
Qué se sabe sobre los títulos y la trayectoria de Katie Zacharia
Zacharia se graduó en la Universidad de Pepperdine, en Malibú. Dicha casa de altos estudios confirmó a The Washington Post que obtuvo una licenciatura universitaria en 2007 y un título de Derecho en 2011.
Sin embargo, contar con un título universitario en Derecho no equivale necesariamente a estar habilitada para ejercer como abogada. En Estados Unidos, los requisitos dependen de cada jurisdicción y, por lo general, incluyen la aprobación de un examen de acceso a la profesión y la admisión formal al colegio de abogados correspondiente.
De acuerdo con su perfil de LinkedIn, Zacharia trabajó entre 2011 y 2013 en el equipo de práctica internacional del estudio jurídico Zhong Lun, en Beijing, China. Más tarde, entre 2024 y 2025, se desempeñó como asesora jurídica general de Fix California, una organización creada por Richard Grenell, funcionario de la administración Trump.
Los representantes de ambas organizaciones no respondieron a las consultas del citado diario estadounidense. Hasta el momento de la publicación del informe, tampoco se había presentado públicamente documentación que demostrara que Zacharia contaba con una matrícula profesional vigente o anterior en Estados Unidos.
La respuesta de la Casa Blanca ante las dudas sobre su matrícula
Ante las consultas periodísticas, la Casa Blanca defendió la trayectoria de la funcionaria. En un comunicado, sostuvo que Zacharia trabajó en derecho de transacciones internacionales en China y que ejerció esa actividad con las credenciales correspondientes.
No obstante, esa explicación no aportó pruebas de que estuviera habilitada para ejercer la abogacía en algún estado estadounidense. La diferencia es relevante porque la experiencia en tareas jurídicas, incluso dentro de un estudio reconocido, no demuestra por sí sola que una persona tenga autorización para representar clientes como abogada.
El Colegio de Abogados de California confirmó que no tiene registros de licencias a nombre de Kate Sharon Zacharia ni de Kate Sharon Black. También indicó que no encontró antecedentes bajo el nombre Katie, utilizado habitualmente por la funcionaria.
La legislación californiana establece restricciones para quienes no cuentan con una licencia activa o con otra autorización legal para ejercer la abogacía. La normativa contempla sanciones para el ejercicio no autorizado de la profesión, aunque la eventual aplicación de esas disposiciones depende de las circunstancias concretas y de los hechos que puedan acreditarse.
Qué dicen los especialistas sobre las credenciales profesionales
Los especialistas en ética jurídica consultados por el medio estadounidense señalaron que existe una diferencia sustancial entre haberse graduado en una facultad de Derecho y haber obtenido la habilitación profesional.
Stephen Gillers, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, sostuvo que un título de Juris Doctor no convierte automáticamente a una persona en abogada. En la misma línea, Bruce A. Green, director del Louis Stein Center for Law and Ethics de la Universidad de Fordham, explicó que un graduado en Derecho no adquiere por ese solo hecho el derecho a ejercer la profesión.
Leonard M. Niehoff, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, advirtió que presentarse falsamente como abogado habilitado puede generar problemas éticos y legales. Según explicó, distintas jurisdicciones estadounidenses cuentan con normas contra el ejercicio no autorizado de la abogacía, que en determinadas circunstancias pueden incluir la falsa atribución de una licencia profesional para obtener beneficios económicos.
Los especialistas también señalaron que, si Zacharia estuviera habilitada en otro país, sería importante que aclarara esa circunstancia al presentarse ante el público estadounidense como abogada. La cuestión central no es únicamente dónde estudió o dónde trabajó, sino qué autorización profesional posee y cuál es el alcance de esa habilitación.
Las dudas sobre su trabajo jurídico en China
La trayectoria de Zacharia en Beijing también fue examinada por especialistas en legislación china. Donald C. Clarke, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington y experto en derecho chino, señaló que la funcionaria no habría podido rendir el examen de acceso a la abogacía de la República Popular China porque ese procedimiento exige tener nacionalidad china.
Clarke explicó que estudios jurídicos como Zhong Lun pueden contratar profesionales extranjeros para realizar determinadas tareas y establecer sus propios requisitos de contratación. Sin embargo, eso no habilita automáticamente a esos empleados a realizar actividades que requieren una matrícula profesional específica, como representar clientes ante tribunales chinos.
Lester Ross, asesor principal del estudio jurídico WilmerHale, también señaló que los extranjeros que cuentan con una habilitación en otra jurisdicción pueden, bajo determinadas condiciones, asesorar sobre el derecho de ese territorio en China, pero no ejercer libremente el derecho chino.
Por lo tanto, la experiencia laboral de Zacharia en un estudio jurídico de Beijing no permite concluir, por sí sola, que haya contado con una matrícula profesional en ese país o en Estados Unidos.
El pedido de investigación y las preguntas pendientes
La controversia se suma al inicio de la gestión de Zacharia como secretaria de prensa de Trump, un cargo estratégico para la comunicación de la Casa Blanca y la relación del Gobierno estadounidense con los medios.
El pedido de Campaign for Accountability busca que se examinen sus credenciales profesionales. La existencia de una solicitud de investigación, sin embargo, no implica que se haya determinado una infracción ni que la funcionaria haya cometido un delito.
Hasta que se conozcan nuevos elementos, las principales preguntas siguen abiertas: si Zacharia obtuvo una matrícula en alguna jurisdicción, si cuenta con una habilitación profesional fuera de Estados Unidos y qué alcance tuvieron las actividades jurídicas que desarrolló durante su carrera.
La respuesta a esos interrogantes permitirá establecer si la presentación pública de sus antecedentes profesionales fue precisa y si corresponde alguna revisión por parte de las autoridades competentes