El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió públicamente contra su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, por las operaciones militares ejecutadas por Kiev contra refinerías de combustible diésel en territorio ruso, asegurando que "ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente".
En declaraciones a la prensa, el jefe de Estado estadounidense afirmó haber advertido previamente a las autoridades ucranianas que evitaran golpear la infraestructura petrolera de Moscú para no desestabilizar la oferta mundial de hidrocarburos ni encarecer los costos logísticos y agrícolas. Asimismo, acusó al líder ucraniano de obstaculizar las instancias de negociación para poner fin al conflicto armado e instó a la dirigencia de ese país a buscar un interlocutor capaz de alcanzar acuerdos diplomáticos.
Las expresiones de la Casa Blanca fueron celebradas desde el Kremlin por el emisario ruso para la cooperación económica con Estados Unidos, Kiril Dmitriev, quien sostuvo que la "diplomacia del diésel" dejó al descubierto las posturas belicistas de Kiev y celebró la coincidencia sobre la necesidad de una nueva conducción política en Ucrania.
El pronunciamiento de Washington se produjo horas después de que el propio Zelenski calificara de "injusto e impropio de un aliado" el acuerdo estratégico alcanzado entre la administración estadounidense y Vladímir Putin para eximir de sanciones la exportación de diésel ruso hacia el mercado norteamericano. Frente a las críticas sobre la falta de comicios en su país, las autoridades en Kiev recordaron que la Constitución ucraniana prohíbe explícitamente las convocatorias electorales mientras rija el estado de sitio por la invasión masiva.
La postura adoptada por la Casa Blanca generó inmediatas reacciones de rechazo entre los aliados de la Alianza Atlántica y el gabinete de Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andriy Sibiga, enfatizó que la legitimidad de Zelenski proviene del mandato popular y que los cuestionamientos externos solo confirman la efectividad de la defensa nacional.
Por su parte, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, transmitió la sólida solidaridad de su gobierno hacia la administración de Kiev, remarcando que el respaldo de las potencias europeas se mantendrá inalterable frente a las presiones del mercado energético mundial.