El Gobierno de Rusia instó a delegaciones diplomáticas y ciudadanos extranjeros a abandonar de manera inmediata la ciudad de Kiev, anticipando el inicio de una nueva fase de "ataques masivos de represalia" contra objetivos de carácter militar y logístico. La advertencia, formalizada a través del Ministerio de Asuntos Exteriores del Kremlin, se emitió pocas horas después de que un bombardeo dañara el puente Pivdeni sobre el río Dniéper, una de las vías de conexión vial estratégicas de la capital.
En el documento oficial, las autoridades rusas recalcaron la urgencia de suspender traslados hacia Ucrania y deslindaron cualquier responsabilidad por daños colaterales a quienes desoigan las recomendaciones de evacuación. La escalada bélica encuentra a la capital ucraniana sometida a un régimen de incursiones aéreas casi diarias con aviones no tripulados.
La preocupación de las defensas locales aumentó ante el despliegue de drones impulsados a reacción, una variante técnica que alcanza velocidades superiores y complica los mecanismos de interceptación antiaérea. Tras la confirmación de los daños en la red vial y ante la amenaza explícita del Kremlin, el alcalde Vitali Klitschko y la administración municipal reforzaron las restricciones de tránsito en los principales puentes metropolitanos y activaron protocolos de resguardo para la población civil.