El saldo del doble terremoto del 24 de junio en Venezuela continua su escalada con 3.811 muertos confirmados y 16.740 heridos, según el balance oficial presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en Telegram. En apenas 24 horas el número de fallecidos aumentó en 126 respecto al parte anterior, que registraba 3.685 víctimas fatales, en una progresión que refleja tanto el avance de las tareas de recuperación de cuerpos como la complejidad de registrar víctimas en zonas de difícil acceso. Las autoridades confirmaron el rescate de 6.462 personas con vida, y el operativo sobre el terreno mantiene desplegados a más de 30.000 efectivos venezolanos, cerca de 29.000 voluntarios y brigadas internacionales en las áreas más devastadas. Se registraron además 1.102 réplicas desde el evento sísmico inicial, con el estado costero de La Guaira como epicentro de la devastación donde 190 de los 856 edificios afectados colapsaron definitivamente.
La dimensión humanitaria de la catástrofe se refleja en los números de la asistencia: 86.794 familias recibieron atención, 27.398 pacientes fueron atendidos médicamente, se distribuyeron más de 9.600 toneladas de alimentos y millones de litros de agua potable, y 87 campamentos transitorios fueron instalados para albergar a los 17.907 damnificados que permanecen sin vivienda. El martes, el gobierno lanzó el plan "Venezuela Renace" para acelerar la recuperación de edificios colapsados y facilitar el retorno de las familias a sus hogares, con equipos de ingenieros, arquitectos y trabajadores operando en Caracas y otras regiones con asesoría técnica internacional.
A dos semanas exactas del desastre, Venezuela enfrenta simultáneamente la emergencia humanitaria activa —con personas aún desaparecidas bajo los escombros— y el inicio de la fase de reconstrucción, una combinación que exige recursos institucionales y económicos que el país no tiene en abundancia. La Organización Mundial de la Salud advirtió sobre riesgos de brotes de enfermedades en los campamentos, el aeropuerto de Maiquetía sigue sin vuelos comerciales y la brecha entre los 3.811 muertos oficiales y los más de 40.000 desaparecidos que registran plataformas civiles sigue siendo el número más inquietante de una catástrofe que, a dos semanas de los sismos, todavía no terminó de revelar toda su magnitud.