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Trump advirtió que podría bombardear Pickaxe “muy pronto” y elevó la presión sobre Irán

El presidente estadounidense volvió a minimizar la gravedad del enfrentamiento con Irán mientras anticipó nuevas operaciones militares. La posible ofensiva contra una instalación de enriquecimiento de uranio abre un escenario de consecuencias internacionales imprevisibles.

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A la montaña de Pickaxe, una instalación subterránea, Irán habría trasladado parte de su uranio altamente enriquecido

El presidente Donald Trump anunció que el Ejército estadounidense podría atacar "muy pronto" la montaña de Pickaxe, una instalación subterránea cercana al centro de enriquecimiento de Natanz a la que Washington afirma que Irán trasladó parte de su inventario de uranio altamente enriquecido.

"Podríamos atacar Pickaxe muy pronto", dijo a los periodistas en la Casa Blanca, en la amenaza más directa hasta ahora sobre un objetivo que, si se concreta, representaría el paso más audaz del conflicto desde su inicio el 28 de febrero. Al mismo tiempo, Trump intentó reencuadrar la naturaleza del enfrentamiento con una narrativa que contrasta con sus propias declaraciones anteriores: "Lo llamo un conflicto militar porque es pan comido para nosotros. No es la gran cosa. Diría que es intermitente".

La descripción choca con la realidad de esta semana, en la que las fuerzas estadounidenses atacaron alrededor de 60 objetivos iraníes en torno al estrecho de Ormuz, incluyendo defensas antiaéreas, radares, capacidades de minado e instalaciones de comunicación.

El costo humano del conflicto "intermitente" quedó ilustrado de manera brutal la noche del martes, cuando un ataque estadounidense alcanzó una boda en el distrito de Sirik, en la provincia de Hormozgán, matando, según medios estatales iraníes, al menos a cinco personas y dejando más de 60 heridas. El incidente —que recuerda episodios similares en Irak y Afganistán que generaron crisis diplomáticas y escrutinio del Congreso— suma evidencia sobre el impacto en la población civil de una campaña de bombardeos que Trump describe como "pan comido".

El miércoles, el mandatario había amenazado con lanzar más ataques "en cualquier momento que deseemos", y este viernes reiteró que el conflicto "no ha terminado en absoluto".

La distancia entre la retórica de Trump y los hechos sobre el terreno es cada vez más notoria. El mandatario llama "intermitente" a un conflicto de seis meses que destruyó buena parte de la infraestructura militar iraní, cerró el estrecho de Ormuz y disparó el precio del petróleo por encima de los 90 dólares.

Dice que es "pan comido" mientras sus propios jefes militares advierten a Hegseth que la guerra es "insostenible" y el costo acumulado supera los 37.000 millones de dólares. Y amenaza con atacar Pickaxe Mountain —lo que equivaldría a destruir instalaciones nucleares iraníes, con consecuencias geopolíticas impredecibles— en el mismo mensaje en que intenta quitarle dramatismo al conflicto.

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