Los líderes del G7 reunidos en Evian, Francia, respaldaron una mayor presión sobre Rusia para llevarla a negociar una paz en Ucrania, incluidas nuevas sanciones sobre sus exportaciones de petróleo, en una sesión a la que asistió como invitado el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Trump, que llegó a la cumbre eufórico tras el acuerdo de paz con Irán, manifestó su intención de "hacer algo" ahora con el conflicto ucraniano: "Ayer tuvimos una conversación muy buena con el presidente Zelenski y con el presidente Putin, y veo que quizá podamos hacer algo allí. De verdad lo creo. Ambos están abiertos a ello", afirmó al reunirse con el presidente francés Emmanuel Macron. El mandatario también confirmó un encuentro bilateral con Zelenski al margen de la cumbre y señaló que otras discusiones estaban previstas. Fuentes diplomáticas francesas precisaron que las nuevas sanciones al petróleo ruso cobran mayor viabilidad ahora que se espera el desbloqueo del estrecho de Ormuz, cuyo cierre había llevado a suspender presiones previas sobre Moscú.
Zelenski aprovechó la cumbre para pedir "más presión" sobre Rusia y "más apoyo a la defensa aérea de Ucrania", tras los nuevos ataques rusos del lunes que causaron al menos 11 muertos e incendiaron una catedral histórica en Kiev. El mandatario ucraniano también intentó sin éxito concretar un encuentro con Putin en el marco del G7 y propuso una reunión en Estados Unidos, describiendo ese formato como uno "en el que a Putin le resultaría más difícil negarse". Trump felicitó a Zelenski por la dinámica actual del conflicto, en el que los ucranianos "ya no aparecen como los que van perdiendo", según fuentes francesas, en un reconocimiento implícito al avance ucraniano que por segundo mes consecutivo recuperó más territorio del que perdió.
Moscú rechazó de plano la narrativa de una apertura al diálogo. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó haber recibido ninguna invitación oficial de Kiev para un encuentro entre los dos presidentes y recordó que "entre Moscú y Kiev no existen canales oficiales". Su mensaje fue el de siempre: "Si Zelenski está dispuesto a hablar con responsabilidad y seriedad, siempre puede venir a Moscú". La respuesta del Kremlin subraya la distancia que separa el optimismo de Trump —que tras cerrar el capítulo iraní busca un nuevo logro diplomático— de la realidad de un conflicto en el que Rusia no da señales de querer negociar desde una posición que no sea la de vencedor.