Rusia lanzó durante la madrugada uno de los ataques más masivos de toda la guerra contra Ucrania, empleando 73 misiles de distintos tipos —entre ellos 33 balísticos— y 656 drones de largo alcance sobre Kiev, Dnipró, Járkiv y otras seis regiones del país. El saldo actualizado por el ministro del Interior ucraniano, Igor Klimenko, asciende a 18 muertos, entre ellos un niño cuyo cuerpo fue encontrado entre los escombros de un edificio destruido en Dnipró, ciudad donde murieron nueve personas en total. Otros cuatro fallecidos se registraron en Kiev, donde el alcalde Vitali Klitschko informó además de mas de 58 heridos, entre ellos menores, y donde un edificio residencial de varios pisos se derrumbó en el distrito de Podilskyi tras ser alcanzado por un ataque aéreo, con el temor de que haya personas atrapadas bajo los escombros. En Járkiv, diez personas resultaron heridas, incluido un niño, tras ser atacada por 15 drones y dos misiles.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el ataque y sostuvo que estaba dirigido contra "empresas del complejo industrial militar ucraniano e infraestructura crítica", incluyendo el uso de misiles hipersónicos. Las fotografías mostraban grandes explosiones y columnas de humo elevándose sobre los rascacielos de Kiev, donde se registraron cortes de electricidad y problemas en el suministro de agua. "No podíamos entender qué estaba pasando, ¿una especie de apocalipsis?", dijo una residente junto a su hija de seis años frente a un edificio destruido. La población buscó refugio en estaciones de metro y refugios antiaéreos mientras los bomberos combatían incendios en varios puntos de la capital. Del lado ruso, un ataque ucraniano con drones desató un incendio en la refinería de Ilski, en la región de Krasnodar.
El bombardeo es el primero de una campaña que Putin anunció a fines de mayo contra los "centros de toma de decisiones del Estado ucraniano" en Kiev, presentada como represalia por el ataque ucraniano del 22 de mayo contra una residencia estudiantil en Lugansk que dejó 21 muertos, incluidos menores. El lunes, el presidente ruso advirtió que ese episodio llevó la guerra a "una nueva fase desde el punto de vista cualitativo", una declaración que ahora adquiere un significado concreto y letal. El ataque llega en un momento en que el frágil proceso de paz impulsado por Trump —que apenas dos semanas atrás logró un alto el fuego de tres días con intercambio de prisioneros— enfrenta su prueba más dura, con Moscú intensificando sus operaciones aéreas diurnas y nocturnas mientras las negociaciones con Ucrania siguen sin avanzar hacia una solución duradera.