El presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu mantuvieron una conversación telefónica en medio de una escalada de tensiones que tenía a Israel a punto de lanzar ataques sobre Beirut. Según el Canal 12 israelí, Netanyahu había ordenado a las Fuerzas de Defensa de Israel atacar objetivos de Hezbolá en la capital libanesa tras consultas privadas con los militares y el ministro de Defensa Israel Katz, durante las cuales describió una "creciente apertura" de Washington a una escalada israelí. Sin embargo, tras el llamado con Trump y el anuncio estadounidense de una nueva iniciativa de alto el fuego en el Líbano, Israel postergó los ataques previstos a pedido expreso de Estados Unidos, según confirmó el portal Ynet. Un funcionario israelí señaló que la operación había sido coordinada con Washington, sugiriendo que la amenaza de atacar pudo haber sido también una herramienta de presión para forzar a Hezbolá a negociar.
La situación refleja la tensión permanente entre los objetivos de Israel y los tiempos diplomáticos de Washington en el frente libanés. Netanyahu lleva semanas advirtiendo que las FDI no tienen "ningún límite" en sus operaciones contra Hezbolá, y el 6 de mayo Israel ya había lanzado su primer ataque sobre los suburbios de Beirut desde el alto el fuego de abril, con un saldo de 17 muertos. La organización libanesa, por su parte, ha respondido con ataques de represalia contra posiciones israelíes, en un ciclo de violencia que el cese del fuego no ha logrado interrumpir. La preocupación entre funcionarios de seguridad israelíes de que Jerusalén esté "dando marcha atrás" en su amenaza refleja las presiones internas que enfrenta Netanyahu para mostrar resultados concretos contra Hezbolá.
El episodio se inscribe en un patrón que se repite desde el inicio del conflicto regional: Israel presiona para escalar, Washington frena y ofrece una salida diplomática, e Israel acata pero deja abierta la amenaza para la siguiente ronda. La diferencia esta vez es que Trump negocia simultáneamente un acuerdo de paz con Irán —patrocinador de Hezbolá— cuyas perspectivas dependen en parte de que el frente libanés no explote mientras las conversaciones avanzan. Cualquier ataque israelí masivo sobre Beirut en este momento complicaría seriamente las negociaciones en curso y pondría a Washington en la difícil posición de tener que elegir entre su aliado israelí y el acuerdo con Teherán que Trump considera su mayor logro diplomático potencial.