Ucrania lanzó durante la noche del sábado uno de sus ataques con drones más masivos contra la región de Moscú, con más de 370 aeronaves no tripuladas interceptadas por las defensas antiaéreas rusas, según informó el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin. "La mayoría fueron derribados por las defensas antiaéreas cuando aún se encontraban lejos", precisó Sobianin, añadiendo que "sesenta y cuatro drones enemigos fueron destruidos al acercarse a Moscú". Pese a las intercepciones, el ataque dejó un saldo de siete muertos en la ciudad de Kotovsk, donde drones ucranianos golpearon un centro logístico durante el turno nocturno. El gobernador Evgueni Pervishov confirmó las víctimas en Telegram y calificó el ataque de "terrorista planificado contra civiles", reiterando la prohibición vigente de fotografiar, filmar o publicar en línea los ataques con drones y sus consecuencias en territorio ruso.
Los daños se extendieron a otros puntos de la región. En Elektrostal, a unos 50 kilómetros al este de Moscú, un almacén de una importante empresa de comercio electrónico fue bombardeado, dejando 24 heridos, algunos de gravedad, según informó el gobernador Andrei Vorobyov. En Noginsk, el incendio desencadenado en un depósito obligó a la evacuación de emergencia de una clínica de maternidad, con dos civiles heridos adicionales. La escala del ataque —más de 370 drones en una sola noche— refleja la intensificación de la estrategia ucraniana de golpear infraestructura logística y económica en territorio ruso como herramienta de presión, en paralelo a los ataques sobre refinerías en San Petersburgo y otras instalaciones energéticas que Kiev viene ejecutando sistemáticamente desde hace meses.
El ataque ocurre en un contexto de escalada sostenida en ambos frentes: Rusia bombardeó Kiev el jueves pasado con 74 misiles y 496 drones, matando al menos 17 personas, mientras que Ucrania respondió con ataques sobre una refinería en San Petersburgo y ahora con esta oleada de drones sobre la región de Moscú. Putin anunció días atrás la "completa liberación" de Lugansk y reclamó la toma de Kostiantinivka —negada por Kiev—, en una guerra que según estimaciones recientes acumula más de dos millones de víctimas entre muertos y heridos de ambos bandos y que muestra pocas señales de aproximarse a una resolución negociada, pese a los llamados del papa León XIV y los intentos diplomáticos de Trump de "hacer algo" con el conflicto ucraniano después de cerrar —o intentar cerrar— el capítulo iraní.