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"Vuelven a soplar los vientos de la guerra": el Papa León XIV pidió desde Castel Gandolfo frenar las hostilidades en Medio Oriente y Ucrania

El pontífice mencionó explícitamente el conflicto entre EE.UU. e Irán, la crisis en el Líbano y los bombardeos sobre Kiev, Járkov, Dnipró y Odesa; también rezó por los marineros afectados por los conflictos en las rutas marítimas.

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Por Redacción

Domingo, 12 de julio de 2026 a las 09:40
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León XIV llamó a usar la diplomacia para resolver conflictos

El papa León XIV rompió su descanso estival en Castel Gandolfo con un mensaje de urgencia dirigido al mundo entero: "Vuelven, por desgracia, a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en numerosas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte, y golpeando una vez más a tantos inocentes". Tras el Ángelus del primer domingo de su estancia estival, el pontífice hizo referencia explícita al recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán —que este mismo domingo vio el cierre del estrecho de Ormuz y ataques iraníes contra bases estadounidenses en cuatro países del Golfo— a la crisis institucional en el Líbano y a los bombardeos rusos de los últimos días sobre las ciudades ucranianas de Kiev, Járkov, Dnipró y Odesa. Para León XIV, que durante toda la guerra en Medio Oriente fue una de las voces más críticas del uso de la fuerza, el retorno de la escalada representa el colapso de la esperanza que el memorando de Islamabad había encendido apenas tres semanas atrás.

Frente a ese panorama, el pontífice apeló a la perseverancia diplomática con una urgencia que reflejaba la gravedad del momento: "No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando esta parezca frágil y vacilante. Renuevo mi deseo de que se recorra con perseverancia el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, el único capaz de conducir a una paz justa y duradera, en la que los pueblos puedan vivir reconciliados, con seguridad recíproca y en el respeto de la dignidad de toda persona". La imagen de la "pequeña llama" amenazada por los vientos de la guerra tiene una resonancia particular en un día en que Ormuz volvió a cerrarse y el petróleo volvió a dispararse, borrando en horas los avances económicos del acuerdo de junio.

León XIV aprovechó también el Domingo del Mar —celebrado el segundo domingo de julio para reflexionar sobre una actividad de la que depende el 90% del comercio global— para expresar su cercanía con los marineros, pescadores y trabajadores portuarios cuyas tareas "sufren alteraciones y peligros debido al despliegue militar en los diferentes corredores marítimos". La mención es directa: el estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20% del petróleo mundial antes de la guerra, volvió a cerrarse este domingo tras el ataque iraní a un portacontenedores chipriota, poniendo en riesgo a miles de trabajadores del mar cuyas vidas quedan atrapadas entre las hostilidades de potencias que no los consultan. Al cierre de su alocución, el pontífice se unió en oración a la multitudinaria peregrinación anual de los fieles polacos hacia el santuario de Jasna Góra, en Częstochowa, en uno de los actos de fe más masivos del continente europeo.

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