La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció durante su discurso anual ante el Parlamento Europeo que la Unión Europea (UE) avanzará con el denominado EU Kids Act, una regulación que prohibirá el acceso a las redes sociales para menores de 13 años y establecerá restricciones diferenciadas por edad hasta los 18. La propuesta, que será presentada formalmente este jueves, contempla que los adolescentes de entre 13 y 15 años solo puedan utilizar "mini cuentas" creadas y supervisadas por sus padres o tutores, con funciones limitadas y un máximo de una hora diaria de uso. Para los jóvenes de entre 15 y 18 años, las plataformas deberán incorporar mecanismos de diseño seguro que reduzcan el impacto de las funciones potencialmente adictivas. "Somos nosotros quienes decidimos las reglas, no las grandes tecnológicas", afirmó von der Leyen, en una declaración que resume la filosofía regulatoria del bloque frente a Silicon Valley.
La iniciativa responde a datos de alarma que la propia Comisión Europea relevó en junio: los jóvenes europeos pasan en promedio 4,5 horas conectados durante los días de escuela y 6,1 horas durante los fines de semana, mientras que un 14% de los adolescentes declaró pasar más de 10 horas diarias frente a pantallas.
El uso las nuevas tecnologías y las decisiones de los gobiernos
La preocupación por los efectos del uso excesivo de las plataformas sobre la salud mental de los menores —que tuvo su expresión más contundente en la condena de 567 millones de dólares a Meta en Nuevo México y los 400 millones que TikTok acordó pagar al Departamento de Justicia de EE.UU. en agosto— empuja a los gobiernos de todo el mundo a legislar con una urgencia que hasta hace poco parecía impensable en el sector tecnológico.
El EU Kids Act se inscribe en una tendencia regulatoria global que avanza con velocidad creciente: Australia fue pionera con la prohibición para menores de 16 años, California prohíbe las funciones adictivas para menores de 16 años y los chatbots de IA, Brasil sancionó a TikTok con 25 millones de euros por recopilar datos de menores, y ahora la UE —con su peso regulatorio sobre un mercado de 450 millones de personas— establece el marco más detallado y escalonado aprobado hasta ahora. La diferencia clave con otras legislaciones es el sistema de "mini cuentas" supervisadas por adultos, que intenta preservar un acceso controlado en lugar de una prohibición total, en una apuesta por la supervisión parental como mecanismo central de protección que las plataformas deberán implementar de manera obligatoria.