El balance de los dos terremotos que sacudieron Venezuela no dejó de crecer y llegó a la noche con cifras devastadoras: al menos 235 muertos, 4.300 heridos, 2.927 familias damnificadas, 250 edificios dañados o destruidos y ocho hospitales afectados, algunos de los cuales debieron evacuar pacientes y personal sanitario, según el reporte oficial del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Las autoridades reconocen además 157 personas desaparecidas y 200 atrapadas bajo los escombros, aunque esa cifra contrasta dramáticamente con los 44.300 desaparecidos que registra la plataforma civil Desaparecidos Terremoto Venezuela, una diferencia que anticipa que el saldo final será considerablemente mayor al oficial. "Estamos en una carrera denodada contra el tiempo para rescatarlos vivos", afirmó Rodríguez, instando a los familiares a denunciar de inmediato cualquier persona con la que no hayan podido establecer contacto.
La Guaira, declarada zona de desastre natural por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, es el epicentro de la devastación: más de 100 edificios colapsaron en ese estado costero, donde más de 100 equipos de maquinaria pesada trabajan en las tareas de rescate mientras se registraron unas 138 réplicas desde el sismo original. En ese mismo escenario de caos estalló otro drama: decenas de personas asaltaron comercios parcialmente destruidos o abandonados para llevarse alimentos, medicamentos, productos de higiene y electrodomésticos, en escenas de saqueo que reflejan tanto la desesperación de una población golpeada por años de crisis económica como la incapacidad del Estado de garantizar el orden en medio de la emergencia. Bomberos, rescatistas y fuerzas de seguridad trabajan en paralelo buscando sobrevivientes y conteniendo los disturbios.
La respuesta internacional se aceleró durante la noche del jueves. Estados Unidos anunció el despliegue de fuerzas militares para apoyar las operaciones de socorro —luego de que las autoridades venezolanas solicitaran asistencia— y el Departamento del Tesoro flexibilizó temporalmente las sanciones contra Venezuela para autorizar transacciones vinculadas a la ayuda humanitaria, un gesto sin precedentes que suspende momentáneamente la presión económica que Washington mantiene sobre Caracas. La ayuda internacional comenzó a llegar durante la madrugada, y se esperaba que en las próximas horas arribasen más aviones con insumos sanitarios y equipos de rescate de Francia, Chile y otros países comprometidos. Con 235 muertos confirmados, miles de heridos, decenas de miles de desaparecidos y una infraestructura crítica dañada en uno de los países más frágiles de la región, Venezuela enfrenta su peor catástrofe natural en más de un siglo en el peor momento institucional posible.