El gobierno de Donald Trump anunció la asignación de 150 millones de dólares para financiar las labores de asistencia humanitaria en Venezuela y ordenó el despliegue inmediato de brigadas de rescate e ingenieros en las zonas de desastre, en respuesta a los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el miércoles. El Departamento de Estado precisó que 100 millones de dólares se canalizarán a través de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, mientras los 50 millones restantes irán a organizaciones no gubernamentales e internacionales que operan sobre el terreno, entre ellas World Vision, Catholic Relief Services, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Internacional para las Migraciones. "He ordenado a nuestro gobierno actuar con rapidez para asistir a Venezuela ante el devastador número de muertes", afirmó Trump el miércoles por la noche, en un giro que contrasta con la retórica agresiva que el mandatario ha mantenido contra el gobierno de Caracas durante meses.
Washington activó además el envío de dos brigadas élite de búsqueda y rescate integradas por bomberos, personal médico, ingenieros estructurales y unidades caninas: los equipos de los departamentos de bomberos del condado de Fairfax, Virginia, y de Los Ángeles, California, con experiencia previa en catástrofes regionales como el huracán Melissa en Jamaica. El despliegue enfrenta sin embargo un obstáculo logístico mayor: el Aeropuerto Internacional de Maiquetía permanece clausurado por los graves daños sufridos en su infraestructura, lo que obliga al Departamento de Estado a coordinar con el Pentágono una ruta alternativa para el traslado del personal y los equipos.
El último balance oficial arroja 188 muertos, 1.520 heridos y al menos 346 estructuras colapsadas o gravemente dañadas, entre ellas hospitales, centros comerciales y edificios residenciales, según las autoridades venezolanas. El Servicio Geológico de Estados Unidos había proyectado en sus modelos preliminares entre 10.000 y 100.000 potenciales fallecidos, una estimación que refleja la magnitud del desastre aún en desarrollo y la fragilidad del parque edilicio venezolano tras años de crisis económica y falta de mantenimiento.