En enero, los salarios formales medidos a través del índice RIPTE (Remuneración Imponible de Trabajadores Estables) tuvieron un aumento mínimo del 0,8%, cifra que quedó muy por debajo de la inflación registrada en el mismo mes, que alcanzó el 2,9%, según informó la Secretaría de Seguridad Social.
Este incremento representa la suba más baja desde 2020, reflejando un marcado estancamiento salarial mientras los precios continúan creciendo. En los meses previos, el índice había mostrado aumentos de 1,2% en noviembre y 1,3% en diciembre, también por debajo de la inflación registrada en esos períodos.
El salario promedio medido por el RIPTE en enero fue de $1.646.344,54, un valor que se mantiene alineado con otros indicadores oficiales de salarios. Sin embargo, la Secretaría de Trabajo aclaró que "el RIPTE no debe considerarse un indicador exacto de la evolución salarial" debido a que es un índice previsional que no refleja completamente el comportamiento real de los ingresos.
El cálculo del RIPTE se basa en los salarios formales con aportes a la Seguridad Social hasta un tope mensual y solo incluye a trabajadores con al menos 13 meses de antigüedad, excluyendo los nuevos empleos y los componentes no remunerativos. Por esta razón, la variación real de los salarios o ingresos totales puede diferir del aumento reflejado por este índice.
Además, esta metodología explica las diferencias existentes con el Índice de Salarios que publica el INDEC, que se basa en una encuesta y contempla a trabajadores no registrados, aunque con un desfase temporal de cinco meses en la información.