La Argentina volvió a quedar expuesta en uno de los rankings internacionales más observados por empresas y fondos de inversión. Pese al fuerte ajuste económico, la desregulación impulsada por el Gobierno y la promesa de simplificar el sistema, el país regresó al grupo de las economías más complejas para hacer negocios.
El dato surge del último informe Global Business Complexity Index (GBCI), elaborado por TMF Group, que ubicó a la Argentina en el puesto 9 entre 81 países analizados. El año pasado había quedado en el puesto 11, su mejor ubicación desde que comenzó a elaborarse el estudio hace 13 años.
Más trámites, más impuestos y reglas que cambian
El informe pone el foco en un problema que empresas locales y extranjeras vienen señalando desde hace años: la dificultad para operar en un contexto donde las reglas cambian constantemente.
Según el relevamiento, la Argentina mantiene una estructura marcada por exigencias fiscales elevadas, carga administrativa y modificaciones regulatorias frecuentes que terminan complicando desde la apertura de una empresa hasta el manejo cotidiano de personal, impuestos y documentación.
El índice analiza 292 variables vinculadas a impuestos, contabilidad, legislación laboral y requisitos legales. El resultado deja al país nuevamente entre los mercados más difíciles para invertir del planeta.
El contraste con la promesa de atraer inversiones
El dato genera especial impacto porque llega después de meses en los que el Gobierno nacional insistió con la idea de convertir a la Argentina en un destino atractivo para nuevos capitales.
Aunque el reporte reconoce que existe una “voluntad política” de flexibilizar regulaciones y destaca la desaceleración de la inflación observada durante 2024 y 2025, advierte que todavía persisten obstáculos estructurales que siguen afectando la previsibilidad.
En otras palabras: el intento de simplificación todavía no alcanza para modificar la percepción internacional sobre el clima de negocios argentino.
América Latina domina el ranking de complejidad
Otro dato que deja el informe es que América Latina continúa siendo una de las regiones más difíciles para invertir. Seis de los diez países más complejos del mundo pertenecen a la región, entre ellos Argentina, Brasil, México, Colombia, Bolivia y Perú.
En el extremo opuesto aparecen economías como Dinamarca, Hong Kong y Países Bajos, consideradas las jurisdicciones más simples y previsibles para operar.
Mientras tanto, en la Argentina el desafío sigue siendo el mismo desde hace años: cómo atraer inversiones en un contexto donde las empresas todavía deben atravesar una maraña de trámites, impuestos y cambios permanentes de reglas.