La relación entre Patricia Bullrich y la conducción de La Libertad Avanza atraviesa un nuevo momento de tensión. Los últimos posicionamientos públicos de la senadora profundizaron el malestar atribuido a Karina Milei y, según fuentes oficiales, comenzaron a generar incomodidad también en el presidente Javier Milei.
“Empezamos a perder la paciencia. Hay un umbral de tolerancia que se está pasando”, admitió una fuente del Gobierno al referirse a la sucesión de diferencias que Bullrich expuso públicamente.
En Casa Rosada no cuestionarían únicamente el contenido de algunos de sus planteos, sino principalmente la decisión de exteriorizarlos. Entre los contrapuntos recientes aparecen diferencias alrededor del rumbo económico, cuestionamientos al trato hacia la prensa y posiciones sobre asuntos internacionales.
La última situación que generó ruido se produjo después de que Bullrich se atribuyera parte de la iniciativa detrás de las medidas destinadas a aliviar la situación de las pequeñas y medianas empresas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo.
A ese episodio se sumó la circulación de una fotografía de una reunión de la senadora con algunos de sus principales colaboradores.
Bullrich reactiva reuniones y busca mantener iniciativa
En paralelo con las diferencias internas, desde el entorno de Bullrich confirmaron que la dirigente reactivó encuentros con equipos técnicos y economistas y mantiene consultas con otros referentes políticos.
“Hará lo que haya que hacer para que no gane el peronismo”, afirmaron desde su espacio.
Cerca de la senadora sostienen que esos movimientos buscan mantenerla activa políticamente y preservar cierto grado de autonomía dentro del oficialismo, pero niegan que impliquen por ahora una intención de ruptura con La Libertad Avanza.
La tensión, sin embargo, habría escalado respecto de episodios anteriores. Según fuentes del entorno presidencial, Milei pidió internamente reducir los “ruidos internos”, a los que habría considerado “innecesarios”.
Desde el sector de Bullrich ofrecen otra versión. Aseguran que la senadora no recibió un reproche directo en esos términos y recuerdan que durante un encuentro previo en la Quinta de Olivos le había anticipado al Presidente que mantendría su estilo de exposición pública.
“Vivimos una sensación de hartazgo. Todo tiene un límite. Esto no quiere decir que vayamos a romper, pero acá donde te ven débiles te hacen carne picada y no somos ni débiles ni sumisos”, expresó un dirigente cercano a la legisladora.
La discusión por 2027
Las diferencias también comienzan a ser interpretadas dentro del oficialismo en función del armado electoral del próximo año. En sectores de Casa Rosada consideran que los movimientos de Bullrich podrían estar relacionados con la negociación de las candidaturas de 2027.
“No está marcando diferencias, está diciendo que quiere ser ella la candidata”, interpretó un funcionario del Gobierno.
El sector de la senadora rechaza esa lectura y sostiene que sus posicionamientos no responden a una estrategia electoral. “Le importan tres rabanitos. Están haciendo un análisis equivocado y, si te equivocás en el diagnóstico, le errás a la cura”, respondieron desde su entorno.
Por ahora, ninguno de los sectores plantea públicamente una ruptura. Sin embargo, las diferencias que anteriormente convivían dentro del oficialismo comenzaron a generar reproches más explícitos mientras Bullrich busca conservar iniciativa y autonomía política de cara a 2027.