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El día en que una bomba destruyó un Hércules con 114 gendarmes a bordo

Montoneros pusieron una bomba bajo la pista del aeropuerto. La hicieron detonar justo bajo el avión, cuando estaba despegando.

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El avión Hércules, de la Fuerza Aérea Argentina, carretea por la pista del aeropuerto Teniente Benjamín Matienzo, de Tucumán. Apenas comienza a elevarse la nave, que transporta a 114 gendarmes, en un traslado del denominado “Operativo Independencia”, un gran estallido lo sacude y lo precipita a tierra, envuelta en llamas.

El avión arrastra su dañada estructura por el suelo del aeropuerto tucumano. Es un caos, un infierno. La máquina se detiene, a metros del gigantesco pozo que quedó de la explosión en la pista.

Mueren seis gendarmes. Otros 23 resultan heridos. Las tareas de rescate, practicadas en principio por algunos de los sobrevivientes, son indescriptiblemente osadas. Hay quienes se meten, literalmente, entre las llamas, para sacar heridos que gritan de dolor.

Es el 28 de agosto de 1975. Es el gobierno de Isabel Martínez de Perón, que ha ordenado combatir la guerrilla.

El estallido en el aeropuerto tucumano es una acción de Montoneros. Se llama “Operación Gardel”. La bomba fue colocada bajo la pista, en un desagüe pluvial que conectaba con una alcantarilla en desuso.

Allí se instaló una potente carga de dinamita. Los entrenados militantes de la agrupación tendieron un cable de 250 metros, a través del túnel, hasta una boca de tormenta. El cable estaba conectado a la batería de un vehículo.

El encargado de accionar el explosivo utilizó la rama de un árbol, como referencia visual, para calcular la trayectoria de la aeronave. Así, se activó el pulsador en el momento exacto del despegue.

A las 13,05, el avión inició su carrera para tomar vuelo. Tras recorrer unos 800 metros, y comenzar a estar suspendido en el aire, la carga detonó, justo debajo de la aeronave.

La magnitud de la explosión abrió un cráter, de 12 metros de diámetro y 2 metros de profundidad, en el hormigón de la pista. La onda expansiva desestabilizó al Hércules, partió su estructura, hizo estallar los tanques de combustible, y provocó que la nave cayera, envuelta en llamas.

Murieron los sargentos Pedro Yáñez y Juan Riveros, los gendarmes Marcelo Godoy, Juan Luna, Evaristo Gómez y Raúl Remberto Cuello. Este último, murió asfixiado después de entrar al avión, varias veces, en medio de las llamas, para rescatar camaradas heridos.

El “Operativo Gardel” representó un hito histórico para las fuerzas de seguridad: Fue la primera vez que un avión Hércules de la Fuerza Aérea era totalmente destruido en una acción de combate.

También representó un giro en la estrategia del gobierno de Isabel Perón contra la guerrilla armada, pues se puso el foco en la estructura “urbana” de la organización Montoneros. Se acrecentaron operativos de todo tipo, muchos de ellos fuera de la Ley. Cada día que pasó desde ese 28 de agosto, fue un día que conducía hacia un desastre mayor.

El 24 de marzo de 1976, cayó el gobierno de Isabel Perón. Comenzó, sin ningún freno institucional, la represión de la dictadura liderada por Rafael Videla.

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