Empresarios de distintos sectores advirtieron que la Argentina atraviesa una “economía a dos velocidades” y reclamaron menos impuestos y una baja de las tasas de interés, en medio de un escenario con resultados dispares según la actividad. El planteo se dio durante el evento anual de la AmCham, donde si bien se valoraron algunos logros del plan económico —como el superávit fiscal y la desaceleración de la inflación— también se remarcó que no todos los sectores están reaccionando de la misma manera. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, sintetizó ese diagnóstico: “No todos ante el mismo escenario reaccionan igual”.
Dentro del análisis empresarial, se destacó una clara brecha entre sectores como energía, agro y minería, que muestran mejores perspectivas, y otros vinculados al mercado interno, especialmente el consumo y la construcción, que continúan golpeados. En ese contexto, distintos referentes coincidieron en que, ante una mayor apertura económica, las empresas locales necesitan mejorar sus condiciones de competitividad, lo que implica reducir la carga impositiva y el costo del financiamiento.
La presidenta de AmCham, Mariana Schoua, planteó la necesidad de una reforma fiscal profunda, con un sistema “más simple, progresivo y sin superposición de tributos”.
Entre los sectores más afectados aparece el consumo masivo, donde las ventas se ubican en niveles mínimos de los últimos 25 años. Según señalaron, los hábitos de compra cambiaron: hay más consumo diario, en comercios de cercanía y con fuerte dependencia de promociones. En paralelo, desde la construcción indicaron que las ventas continúan en baja —alrededor de un 4% interanual— y sin señales claras de recuperación. Además, la recaudación acumula ocho meses consecutivos en caída, lo que complejiza el escenario para avanzar en una reducción impositiva sin afectar el equilibrio fiscal.
De cara a lo que viene, algunas proyecciones empresariales estiman un crecimiento moderado del 1% para 2026, aunque con incertidumbre.
Caputo, por su parte, sostuvo una visión más optimista y aseguró que los próximos 18 a 20 meses podrían ser los mejores en décadas, aunque sus dichos generaron escepticismo en parte del empresariado. “Ver para creer”, deslizó una ejecutiva del sector industrial, reflejando un clima donde conviven expectativas de mejora con dudas sobre la sostenibilidad del proceso.