El Fondo Monetario Internacional mantiene en suspenso un desembolso de US$1.000 millones para Argentina, al no definir aún la aprobación de la segunda revisión del programa vigente. La portavoz del organismo, Julie Kozack, confirmó que las conversaciones continúan, pero evitó dar precisiones sobre los plazos concretos para una eventual resolución.
“Las negociaciones están en curso y daremos más información a medida que progresen”, señaló durante una conferencia de prensa en Washington, en la que remarcó el diálogo técnico entre el staff del FMI y las autoridades argentinas. Si bien destacó que el país registra avances en reformas, la funcionaria eludió pronunciarse sobre la coyuntura económica reciente, marcada por algunos indicadores desfavorables.
En paralelo, advirtió sobre un contexto internacional más complejo, especialmente por la situación en Medio Oriente, aunque señaló que Argentina cuenta hoy con una posición más sólida en materia energética. Según explicó, el país pasó de ser importador a exportador neto de energía, con ingresos por unos US$8.000 millones en petróleo y gas el último año, lo que modifica su capacidad de respuesta ante shocks externos.
De todos modos, el organismo subrayó que el escenario sigue siendo incierto y recomendó a los bancos centrales monitorear el impacto de los precios de la energía sobre la inflación.