La conmemoración por el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976 volvió a exponer la grieta política. Mientras una multitud se movilizó hacia la Plaza de Mayo, el Gobierno nacional cuestionó la magnitud de la convocatoria y denunció un “uso político” de la jornada. Desde la administración de Javier Milei estimaron que participaron alrededor de 100 mil personas, una cifra muy por debajo de la difundida por los organizadores, que hablaron de cerca de un millón de asistentes en distintos puntos del país.
La diferencia no fue solo numérica. También marcó el tono de la jornada: mientras sectores opositores calificaron la movilización como “histórica” y de fuerte contenido social, en el oficialismo buscaron restarle impacto y evitar que se traduzca en un golpe político.
Durante el día, el Presidente optó por no participar de actividades públicas y permanecer en la Quinta de Olivos, al igual que varios de sus ministros, en una señal de distancia frente a la convocatoria. La Casa Rosada, en tanto, se mostró sin actividad y con un despliegue de seguridad en sus alrededores.
En paralelo, el Gobierno difundió un video institucional titulado “Las víctimas que quisieron esconder”, en el que refuerza su postura sobre lo que denomina “Memoria Completa” y vuelve a cuestionar el número de 30.000 desaparecidos que sostienen los organismos de derechos humanos.
Las críticas oficiales también apuntaron directamente a dirigentes opositores que participaron de la movilización. Figuras como Sergio Massa y Axel Kicillof fueron señaladas como parte de una “politización” del acto.
Desde el oficialismo, incluso, hubo cuestionamientos hacia agrupaciones como La Cámpora y sectores de izquierda, a quienes acusaron de “banalizar” la fecha con consignas partidarias y utilizar la movilización con fines políticos.
En esa línea, el diputado Damián Arabia consideró que la marcha estuvo “completamente politizada” y cuestionó la presencia de consignas contra el Gobierno en una fecha que, según planteó, debería centrarse en la defensa de la democracia.
A pesar del volumen de la movilización, en Balcarce 50 aseguran que el impacto político será limitado y relativizan su alcance en medio de una semana compleja para el oficialismo, atravesada por cuestionamientos judiciales y tensiones internas.