Después de semanas atravesadas por polémicas y cuestionamientos, Manuel Adorni volverá a exponerse públicamente este miércoles con una conferencia de prensa en la Casa Rosada. Será a las 11 y marcará su primera aparición de este tipo en casi dos meses.
La decisión no es casual. En el Gobierno buscan recuperar la iniciativa política y ordenar la agenda pública, luego de un período signado por filtraciones, tensiones internas y críticas de la oposición que pusieron al funcionario en el centro de la escena.
En Balcarce 50 entienden que la salida a la crisis pasa por mostrar gestión y reforzar la presencia pública, por lo que la vuelta a las conferencias forma parte de una estrategia más amplia. En paralelo, el jefe de Gabinete retomará reuniones de coordinación con distintos ministros, con el objetivo de supervisar áreas clave y dar señales de control interno.
El trasfondo de este movimiento está directamente ligado a los episodios que golpearon la figura de Adorni en las últimas semanas. Entre ellos, la polémica por el viaje de su esposa en una comitiva oficial a Estados Unidos, el vuelo a Punta del Este en un avión privado y una denuncia vinculada a una propiedad asociada a su entorno familiar.
Estos hechos derivaron en expedientes judiciales y versiones sobre una posible salida del funcionario, algo que en la Casa Rosada niegan de manera tajante. Por el contrario, la estrategia oficial apunta a fortalecer su rol y desactivar los rumores.
En ese sentido, el viernes habrá una foto política clave: Adorni se mostrará junto a Javier Milei, Karina Milei y Sandra Pettovello, en una señal directa de respaldo de la cúpula del oficialismo.
La agenda del funcionario también incluirá encuentros con figuras del gabinete y del oficialismo como Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Luis Caputo, entre otros, en un intento de reordenar la gestión y recuperar volumen político.
Todo ocurre en paralelo a otro frente sensible: las derivaciones judiciales del caso $LIBRA, que también impactan en el clima interno del Gobierno. En el oficialismo sostienen que parte de la presión responde a una ofensiva opositora, aunque reconocen que las revelaciones afectaron la agenda.