El gobierno nacional resolvió mantener el nivel de seguridad en alerta máxima en todo el territorio argentino, en el marco de la persistente tensión internacional en Medio Oriente. Desde el Ejecutivo sostienen que la medida continuará vigente hasta que exista un acuerdo estable entre las potencias involucradas.
La decisión se inscribe dentro del esquema activado el pasado 28 de febrero, cuando se dispuso elevar el nivel de seguridad a “alto”. Desde entonces, se reforzó la custodia en objetivos sensibles, infraestructura crítica, espacios de la comunidad judía y sedes diplomáticas extranjeras.
Fuentes oficiales indicaron que el monitoreo de la situación internacional es constante y que no están dadas las condiciones para desactivar el operativo. En ese sentido, remarcaron que una tregua momentánea no implica una solución definitiva del conflicto.
El dispositivo contempla la articulación entre el Sistema de Inteligencia Nacional, la Dirección Nacional de Migraciones y las fuerzas federales. Además, incluye controles más estrictos en fronteras, con mayor trazabilidad de ingresos y egresos del país.
La medida también se vincula con la política exterior del Gobierno, que ratificó su alineamiento con Estados Unidos e Israel. En ese contexto, se reforzó la vigilancia preventiva y el intercambio de información con agencias internacionales.