La Cámara de Diputados vivió una jornada cargada de tensión, gritos y cruces políticos durante la primera audiencia pública por la reforma de la Ley de Glaciares, donde predominaron las posturas en contra del proyecto, aunque también hubo férreas defensas de la actividad minera.
El debate, que comenzó a las 10 bajo la coordinación de José Peluc y Nicolás Mayoraz, reunió a 196 oradores en una jornada marcada por interrupciones y fuertes manifestaciones dentro de la sala del Anexo C. En varios momentos, el clima se volvió áspero. Expositores a favor de la minería fueron abucheados e interrumpidos, mientras que desde el público se escucharon consignas como “fuera la minería”, reflejando el rechazo de sectores ambientalistas.
El proyecto en discusión, ya aprobado por el Senado, propone modificar los límites de las zonas protegidas para permitir actividades de exploración y explotación en áreas periglaciares, lo que encendió el conflicto entre desarrollo económico y preservación ambiental. Uno de los primeros en tomar la palabra fue Marcelo Arteaga, de Chubut, quien brindó un duro testimonio sobre el impacto ambiental en su región. “Los únicos arroyos que quedan están contaminados”, advirtió, y cuestionó la falta de beneficios locales de la actividad extractiva.
En contraposición, el ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, defendió la minería como motor económico clave. “Es indispensable para nuestra provincia”, sostuvo, y aseguró que el consumo de agua del sector es mínimo en comparación con otros usos. También hubo voces en contra desde el ámbito institucional. La secretaria de Ambiente de La Pampa, Vanina Basso, rechazó la reforma y alertó sobre sus consecuencias: “El agua no es un concepto abstracto, es una condición de existencia”, afirmó, poniendo el foco en el impacto sobre provincias aguas abajo.
En paralelo, la sesión también registró cruces entre legisladores, como el enfrentamiento entre Sebastián Pareja y Mario “Paco” Manrique, en medio de cuestionamientos opositores por la limitación en la cantidad de oradores. Así, el Congreso avanza en un debate clave que expone una profunda grieta entre el desarrollo productivo y la protección ambiental, con una discusión que promete seguir escalando en los próximos días.