La humedad extrema convierte al AMBA en un “sauna” y el alivio recién llegaría a mitad de semana. El cierre de marzo se volvió agobiante en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, con calor, aire pesado y calles húmedas que complican la vida cotidiana.
En los últimos días, el Área Metropolitana atraviesa jornadas marcadas por altos niveles de humedad que elevan la sensación térmica y generan incomodidad tanto para el descanso como para las actividades diarias.
El fenómeno tiene una explicación meteorológica clara. Según el Servicio Meteorológico Nacional, la región está bajo la influencia de una masa de aire cálido y muy húmedo, que se instaló debido a vientos del norte y noreste. Estas corrientes transportan humedad desde el litoral argentino y el sur de Brasil, generando un ambiente cargado, con nubosidad variable y sensación de encierro.
A esto se suma otro factor clave: la ausencia de frentes fríos intensos. Sin el ingreso de aire más seco desde el sur, la humedad queda atrapada en niveles bajos, lo que explica por qué el ambiente se vuelve tan pesado.
Las lluvias previstas pueden dar un alivio, pero solo momentáneo. Se esperan precipitaciones, especialmente entre la noche del domingo y la mañana del lunes, aunque no serán suficientes para cambiar el escenario de fondo.
El cambio real llegaría recién a mitad de semana. Las proyecciones indican el avance de un frente frío que permitirá la rotación del viento hacia el sur, favoreciendo una baja en la humedad y un descenso de las temperaturas.
Hasta entonces, el panorama seguirá marcado por inestabilidad, lluvias intermitentes y un combo de calor húmedo difícil de sobrellevar, en un cierre de mes que muchos ya califican como “insoportable”.