El Senado convirtió en ley este jueves el proyecto de Inocencia Fiscal II, una de las iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional para promover el ingreso al sistema financiero formal de dólares que permanecen fuera del circuito bancario. La votación terminó con 44 votos a favor y 23 en contra, sin abstenciones.
La norma ya contaba con media sanción de la Cámara de Diputados y fue respaldada en el Senado por La Libertad Avanza, el PRO, la mayoría de la UCR y distintos bloques provinciales, mientras que el peronismo votó en contra.
Qué cambia a partir de la Ley de Inocencia Fiscal II
Uno de los principales cambios es la modificación del Régimen Simplificado de Ganancias. La nueva legislación elimina los límites de ingresos y patrimonio que condicionaban el acceso al esquema, que en la normativa anterior contemplaba topes de $1.000 millones de ingresos anuales y $10.000 millones de patrimonio.
El régimen también modifica los criterios con los que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puede cuestionar una declaración simplificada. La denominada “discrepancia significativa” queda vinculada a diferencias que impliquen un incremento del impuesto determinado o una reducción de quebrantos de al menos el 15% respecto de lo declarado.
Otro de los puntos incorporados durante el tratamiento parlamentario establece una exclusión específica para funcionarios públicos y personas que hayan ocupado determinados cargos de responsabilidad durante los cinco años anteriores. La restricción alcanza a integrantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, magistrados, miembros del Ministerio Público y autoridades de organismos de control, entre otros.
Durante el debate, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, sostuvo que la pérdida de confianza en el Estado llevó a muchos argentinos a mantener sus ahorros fuera del sistema financiero formal. En esa línea, defendió la reforma como una herramienta para facilitar el retorno de esos recursos al circuito bancario.
Desde la oposición, el senador José Mayans cuestionó duramente la iniciativa y sostuvo que favorece a contribuyentes que evadieron impuestos. Otros legisladores peronistas plantearon objeciones sobre el alcance de los controles y reclamaron ampliar las restricciones para las denominadas personas políticamente expuestas.
El oficialismo, en cambio, presentó la reforma como un cambio en la relación entre el fisco y los contribuyentes. Durante el debate, el senador Bruno Olivera Lucero afirmó que el objetivo es reducir la presunción de sospecha sobre quienes mantienen ahorros fuera del sistema formal y generar condiciones para que puedan incorporarlos al circuito financiero.
La aprobación de Inocencia Fiscal II representa además un acuerdo entre el oficialismo y los bloques dialoguistas que permitió reunir los votos necesarios en la Cámara alta. En las negociaciones previas, el Gobierno aceptó incorporar al temario otros proyectos reclamados por sus aliados, entre ellos el de biocombustibles, mientras quedó postergado el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Con la sanción del Senado, Inocencia Fiscal II quedó convertida en ley y establece un nuevo esquema para la declaración de Ganancias, los mecanismos de fiscalización tributaria y el tratamiento de los ahorros que hasta ahora permanecían fuera del sistema financiero formal.