El juicio por la muerte de Diego Maradona sumó un nuevo capítulo con declaraciones cruzadas entre las partes. En este contexto, el fiscal calificó a los imputados como un “grupo de improvisados”, en una de las definiciones más duras desde el inicio del proceso que se lleva adelante en los Tribunales de San Isidro.
En paralelo, la defensa de Leopoldo Luque rechazó las acusaciones. El abogado Roberto Rallín sostuvo que, si el exfutbolista estuviera vivo, “pediría que no lo condenen”, y remarcó el vínculo de confianza que existía entre ambos. “No hay nadie que dude de que Diego lo quería”, afirmó.
Desde el equipo defensor insistieron en que no existen pruebas fehacientes que permitan atribuir responsabilidades penales. En ese sentido, señalaron que el objetivo será reconstruir los hechos y cuestionar la solidez de la acusación presentada por la fiscalía.
Otro de los puntos en discusión gira en torno a la organización del juicio. La defensa pidió un cronograma claro para la declaración de testigos, ya que consideran que resulta clave para garantizar el desarrollo ordenado del proceso.
El juicio continuará con audiencias programadas los martes y jueves, mientras se espera el avance de las testimoniales que serán determinantes para esclarecer las responsabilidades en torno a la muerte del ex capitán de la selección argentina.