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Malvinas: el Gobierno apuesta a la vía diplomática para negociar

La Casa Blanca utiliza el reclamo como parte de su presión sobre Londres, mientras en Balcarce 50 advierten que una escalada podría dificultar el objetivo argentino.

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La declaración de Donald Trump, quien sugirió que Washington podría revisar su postura sobre la soberanía de las islas, se produjo en un contexto de creciente presión de la Casa Blanca sobre Londres.

La posibilidad de que Estados Unidos modifique su histórica posición sobre las Islas Malvinas abrió una expectativa en el Gobierno argentino, aunque en Balcarce 50 prefieren avanzar con cautela y priorizar la vía diplomática para intentar que el Reino Unido acepte una negociación.

La declaración de Donald Trump, quien sugirió que Washington podría revisar su postura sobre la soberanía de las islas, se produjo en un contexto de creciente presión de la Casa Blanca sobre Londres. Estados Unidos busca que el gobierno británico acelere sus compromisos de aumento del gasto militar y tenga una participación más activa en las operaciones estadounidenses en el exterior.

El Reino Unido, al igual que los demás integrantes de la OTAN, asumió el compromiso de llevar su presupuesto de defensa al 5% del PBI para 2035. La administración de Trump, sin embargo, pretende que ese proceso avance con mayor rapidez y reclama un respaldo más contundente de su principal aliado histórico en cuestiones militares.

A esto se suma el malestar de Trump por la falta de acompañamiento británico en relación con la guerra en Irán, un escenario que convirtió a la cuestión Malvinas en una herramienta adicional dentro de la relación entre Washington y Londres.

Meses atrás, un documento del Pentágono había planteado la posibilidad de revisar la posición estadounidense sobre las islas. La información, difundida por Reuters, generó un fuerte debate en el Reino Unido y también dentro de la administración norteamericana, donde sectores diplomáticos y militares advierten sobre las consecuencias de un enfrentamiento abierto con Londres.

Esos sectores buscan evitar que la Casa Blanca avance formalmente con un cambio de postura. Por ahora, Trump no realizó un anuncio oficial y su referencia a Malvinas se produjo en una breve respuesta durante una intervención en el Salón Oval, sin que exista hasta el momento una modificación formal de la política estadounidense.

Para la Argentina, de todos modos, el pronunciamiento significó una señal de respaldo. El Gobierno esperaba desde hacía meses una manifestación de este tipo que pudiera fortalecer internacionalmente el reclamo argentino por la soberanía.

Pero dentro del Ejecutivo también existe la preocupación de que una presión política demasiado fuerte pueda terminar jugando en contra. La hipótesis que manejan algunos funcionarios es que una modificación de la postura estadounidense podría llevar al Reino Unido a endurecer todavía más su posición y reforzar su argumento basado en la autodeterminación de los habitantes de las islas.

Por eso, el objetivo central de la estrategia argentina continúa siendo conseguir que el Reino Unido se siente en una mesa de negociación para discutir la soberanía y el control de las Malvinas. La vía diplomática fue, con distintos matices a lo largo de las últimas décadas, una de las herramientas centrales utilizadas por la política exterior argentina.

En ese marco también se explica que el reclamo haya tenido como uno de sus principales ámbitos el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, en lugar de llevar la cuestión a una confrontación directa en otros organismos multilaterales.

El canciller Pablo Quirno, en línea con esta estrategia, buscó moderar las expectativas generadas por las declaraciones de Trump y evitar que el gesto de Washington sea interpretado como un cambio definitivo de la posición estadounidense.

El respaldo de la Casa Blanca representa para la Argentina un avance diplomático significativo, pero el Gobierno entiende que todavía quedan varios obstáculos. La discusión sobre Malvinas se encuentra atravesada no solo por los intereses argentinos, británicos y estadounidenses, sino también por cuestiones vinculadas con la defensa, la cooperación económica y el nuevo escenario internacional.

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