La Casa Rosada busca que Javier Milei vuelva a tener presencia territorial en las provincias y ya trabaja en una nueva agenda de visitas, con especial atención puesta en la provincia de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Según fuentes oficiales, el Presidente tiene al menos dos visitas previstas a territorio bonaerense. Una ya está confirmada para octubre, cuando La Libertad Avanza realice su congreso provincial. La otra apunta directamente al conurbano y podría concretarse en los próximos meses, aunque todavía no fue cerrada por cuestiones de agenda.
Dentro del Gobierno consideran que la provincia de Buenos Aires será una prioridad estratégica por su peso electoral y por la decisión de disputar la gobernación en las próximas elecciones.
El movimiento político se da mientras Nación busca avanzar con el proyecto de reforma electoral enviado al Senado, que incluye la eliminación de las PASO, cambios en la Boleta Única de Papel, nuevas reglas de financiamiento de campaña y la incorporación de Ficha Limpia al régimen nacional. También propone endurecer los requisitos para crear y mantener partidos políticos.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo justamente la eliminación de las primarias, que generó resistencia incluso entre gobernadores que habían acompañado iniciativas clave del oficialismo.
Uno de los casos fue el de Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán, quien tomó distancia del proyecto y defendió las PASO como una herramienta de ordenamiento interno dentro de los partidos. En ese escenario, el ministro del Interior, Diego Santilli, quedó a cargo de acelerar las negociaciones con mandatarios provinciales y bloques aliados para intentar destrabar apoyos.
En paralelo, Karina Milei también refuerza el armado político bonaerense. El último fin de semana encabezó un acto en Suipacha, donde pidió “ganar la provincia de Buenos Aires” junto a Santilli y Sebastián Pareja.
La estrategia retoma una idea que ya había impulsado Milei: visitar una provincia por mes e incluso realizar reuniones de gabinete fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Entre los primeros destinos que se habían evaluado aparecían Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos y Chaco, distritos donde el oficialismo obtuvo fuerte respaldo electoral.