A pesar de los fuertes aumentos en las tarifas, el Estado continúa cubriendo casi el 40% del costo real de los servicios públicos, lo que refleja que el sistema aún no logra sostenerse únicamente con lo que pagan los usuarios.
Según datos del IIEP UBA-Conicet, en los hogares del AMBA las tarifas actuales alcanzan a cubrir, en promedio, el 61% de los costos, mientras que el 39% restante sigue siendo subsidiado.
El informe se conoce en un contexto en el que los servicios registraron aumentos muy por encima de la inflación: desde diciembre de 2023, las tarifas subieron 667%, frente a un 223% del índice general de precios. Sin embargo, ese incremento no fue suficiente para equilibrar el sistema.
En abril, además, se incorporaron los efectos del nuevo esquema de subsidios energéticos focalizados (SEF), que introdujo bonificaciones en el gas. Esto impactó en la cobertura tarifaria, que se mantuvo en el 61%, tras haber alcanzado el 65% en marzo.
Al analizar cada servicio, las diferencias son marcadas. El agua ya se paga en su totalidad (100%), mientras que la electricidad y el gas presentan niveles de cobertura del 72% y 71%, respectivamente. El mayor desfasaje aparece en el transporte, donde los usuarios solo cubren el 35% del costo, lo que implica que el Estado absorbe el 65% restante.
Ese esquema explica por qué el transporte es, al mismo tiempo, el rubro con mayor peso en el gasto familiar: representa más de la mitad de la canasta de servicios, con unos $107.187 mensuales sobre un total de $212.694.
El informe también detalla que el costo técnico de un boleto de colectivo ronda los $1927, mientras que el precio promedio que pagan los usuarios es de $800. La diferencia es cubierta en gran parte por el Estado, que reconoce un valor de $1728, lo que ayuda a entender los conflictos recientes en el sector.
En términos generales, los subsidios económicos a energía y transporte crecieron un 29% en términos reales en el último año. Dentro de ese total, los destinados a energía aumentaron un 103%, mientras que los vinculados al transporte registraron una caída del 43%.
A nivel de bolsillo, un hogar promedio sin subsidios destinó en abril más de $212.000 mensuales a servicios públicos, lo que implicó una suba interanual del 49%, por encima de la inflación.
Pese a este escenario, el estudio concluye que las tarifas todavía no alcanzan a cubrir los costos técnicos, lo que obliga al Estado a mantener un nivel elevado de subsidios para sostener el funcionamiento del sistema.