La Cámara de Diputados aprobó una reforma que modifica de manera profunda las herramientas del Banco Central y limita su capacidad para intervenir frente a distintas situaciones económicas.
Con 144 votos a favor, 102 en contra y nueve abstenciones, el oficialismo consiguió avanzar con un proyecto que ahora deberá atravesar el Senado. Si también obtiene allí los votos necesarios, el organismo tendrá un margen de acción considerablemente más reducido.
El cambio no es menor: la iniciativa prohíbe mecanismos de financiamiento al Estado, restringe el uso de utilidades y elimina atribuciones vinculadas con la orientación del crédito.
El Estado ya no podrá recurrir al Central como antes
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es la prohibición de los adelantos transitorios al Tesoro. También se bloquean los préstamos al Gobierno nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
A esto se suma la prohibición de comprar títulos del Estado nacional en el mercado primario y una fuerte limitación para transferir utilidades del Banco Central: solo podrán utilizarse aquellas que correspondan a ganancias reales de la entidad.
En los hechos, la reforma busca cerrar distintas vías de asistencia financiera que el Estado tuvo históricamente a disposición.
El oficialismo sostiene que esos mecanismos deben desaparecer para impedir que la emisión monetaria sea utilizada para financiar el gasto público. Durante el debate, Santiago Pauli defendió esa posición y afirmó que el Banco Central debe “no sea saqueado, no se convierta en una herramienta de hacer política”.
También pierde funciones sobre el crédito
La modificación no se limita al financiamiento del Estado.
El proyecto elimina de las atribuciones del Directorio las funciones relacionadas con la orientación del crédito hacia determinados destinos y las políticas crediticias diferenciadas.
Esto implica reducir la capacidad del Banco Central para intervenir sobre el sistema financiero mediante herramientas destinadas a direccionar recursos hacia sectores específicos.
La iniciativa plantea que esas tareas son propias de una banca de fomento y no de una autoridad monetaria.
Para el oficialismo, el Banco Central debe concentrarse exclusivamente en preservar el valor de la moneda. Para quienes cuestionaron el proyecto, esa concentración deja al organismo con menos herramientas frente a problemas económicos que excedan la inflación.
Una discusión que dividió a Diputados
El debate dejó expuestas dos miradas sobre qué debe poder hacer el Banco Central y hasta dónde debe llegar su autonomía.
Itai Hagman cuestionó el proyecto y sostuvo que busca “blindar una política cuyos resultados no fueron los que el gobierno esperaba”. También planteó que existen millones de personas atravesadas por el endeudamiento y familias que tienen dificultades para afrontar sus obligaciones.
Miguel Ángel Pichetto fue todavía más directo al rechazar una autonomía rígida. “Antes que la economía, está la política”, sostuvo, al defender que el organismo debe responder al interés general y al rumbo que marque el Poder Ejecutivo.
Maximiliano Ferraro también cuestionó el alcance del supuesto blindaje y advirtió que la reforma no impediría que un Gobierno pudiera recurrir a un Decreto de Necesidad y Urgencia para intervenir sobre decisiones del Banco Central.
Del otro lado, el radical Lisandro Nieri defendió el mandato único y sostuvo que “debemos primero sepultar al flagelo de la inflación”.
El Senado decidirá cuánto poder conserva el Central
La votación de Diputados deja planteado ahora un escenario decisivo en el Senado.
Además de limitar el financiamiento al Estado y eliminar herramientas de orientación crediticia, el proyecto modifica las condiciones para remover al presidente y a los directores del Banco Central.
La propuesta exige una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso para concretar esas remociones, una medida que busca reforzar la independencia de las autoridades del organismo.
El dato político es contundente: 144 diputados respaldaron avanzar con una transformación que reduce las herramientas disponibles para el Banco Central.
Ahora será el Senado el que tenga que resolver si esas restricciones quedan definitivamente incorporadas a la Carta Orgánica o si el proyecto encuentra allí el límite que no tuvo en la Cámara baja.