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El riesgo país sigue en alza y alcanza su nivel más alto del año

La suba se produjo en una jornada de caídas para los bonos argentinos en dólares, mientras las acciones mostraron resultados dispares. El petróleo por encima de los US$110 y la contracción de la actividad económica suman incertidumbre al escenario.

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El riesgo país argentino llegó a los 717 puntos básicos este viernes 23 de octubre, en una nueva jornada de subas que lo ubica en su nivel más alto de 2026. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó más de 10 unidades respecto del cierre anterior, cuando había terminado en 704 puntos.

La escalada se produce en medio de una nueva caída de los bonos soberanos argentinos en dólares, que registran pérdidas de hasta el 0,5% en Wall Street. El movimiento vuelve a poner el foco sobre el costo de financiamiento de la deuda argentina y la percepción de riesgo de los inversores.

La jornada financiera presenta, sin embargo, señales dispares: mientras los títulos públicos retroceden y las acciones argentinas que cotizan en Nueva York muestran resultados mixtos, el S&P Merval sube un 1,3% en la Bolsa porteña. En paralelo, el petróleo por encima de los US$110 por barril y la contracción interanual de la actividad económica agregan incertidumbre al escenario.

 

Por qué sube el riesgo país argentino

El aumento del riesgo país está directamente relacionado con el comportamiento de los bonos soberanos. Cuando sus precios caen, sus rendimientos tienden a subir, lo que puede ampliar la diferencia frente a los títulos del Tesoro de Estados Unidos y elevar el indicador.

El riesgo país funciona como una referencia del riesgo que los inversores atribuyen a la deuda de un Estado. Se expresa en puntos básicos: 100 puntos básicos equivalen a un punto porcentual de rendimiento adicional frente a la referencia utilizada por el índice.

Un nivel más elevado no implica automáticamente que el país haya perdido el acceso al crédito, pero sí refleja condiciones potencialmente más exigentes para obtener financiamiento en los mercados internacionales.

El indicador ya había superado los 700 puntos durante la semana. El martes 20 de octubre llegó a tocar los 710 puntos durante las primeras operaciones, antes de moderar el avance. La nueva suba hasta los 717 puntos profundiza el deterioro de los activos de deuda y marca otro máximo anual. El antecedente de la suba del riesgo país por encima de los 700 puntos.

 

Bonos en baja y acciones con resultados dispares

Los bonos soberanos argentinos denominados en dólares operan con pérdidas de hasta el 0,5% en Nueva York. Su evolución resulta clave para explicar el movimiento del indicador de JP Morgan, ya que los cambios en sus precios repercuten sobre el rendimiento que exige el mercado para mantener deuda argentina.

En la Bolsa porteña, el comportamiento es diferente. El S&P Merval avanza un 1,3%, con mayoría de acciones del panel líder en terreno positivo.

Los papeles argentinos que cotizan en Wall Street, mediante certificados conocidos como ADR, presentan movimientos mixtos. Esto muestra que la presión sobre la deuda soberana no necesariamente se traduce en una caída generalizada de todas las acciones.

La diferencia entre ambos segmentos también refleja que los inversores evalúan distintos factores: mientras los bonos están vinculados con la capacidad de pago y las perspectivas de financiamiento del Estado, las acciones responden, además, a las expectativas de resultados y negocios de cada empresa.

 

El petróleo por encima de los US$110 suma presión externa

El escenario internacional agrega un factor de incertidumbre: el precio del petróleo superó los US$110 por barril, en medio de tensiones geopolíticas y preocupaciones por los costos de la energía.

Un crudo más caro puede trasladarse a los costos de transporte y producción, alimentar presiones inflacionarias y condicionar las decisiones de los bancos centrales sobre las tasas de interés. Si las tasas internacionales permanecen elevadas, los activos de mercados emergentes pueden perder atractivo frente a inversiones consideradas más seguras.

Para Argentina, el impacto tiene una particularidad. El país cuenta con una producción hidrocarburífera relevante, impulsada por Vaca Muerta, por lo que un precio internacional más alto puede favorecer los ingresos de determinados productores y las exportaciones. Al mismo tiempo, el efecto sobre la economía depende de la posición energética del país, los precios internos, los costos y el destino de los hidrocarburos.

Por eso, el petróleo caro no tiene un efecto uniforme sobre la economía argentina: puede beneficiar a una parte del sector energético y, a la vez, sumar presiones sobre otros costos y sobre el escenario inflacionario.

 

La caída de la actividad económica agrega incertidumbre

En el frente interno, el último dato del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) citado en la información de base mostró que la actividad económica cayó un 1,7% interanual en agosto.

El dato vuelve a poner en discusión el ritmo de la recuperación económica y la evolución de los distintos sectores productivos. Una contracción de la actividad puede afectar la recaudación tributaria, los ingresos de las empresas y las expectativas de inversión, aunque su impacto concreto depende de la composición de la caída y de la evolución de los meses siguientes.

Para los mercados financieros, la actividad económica es una variable relevante porque se relaciona con la capacidad del Estado de sostener sus ingresos fiscales y con la generación de divisas de la economía.

La combinación de menor actividad, necesidades de financiamiento y volatilidad internacional plantea un desafío para las expectativas sobre la deuda argentina. Sin embargo, el dato de actividad por sí solo no explica la suba del riesgo país: para establecer las causas con mayor precisión también es necesario analizar el comportamiento de los bonos, las tasas internacionales y las expectativas sobre la política económica.

 

Qué implica un riesgo país de 717 puntos para Argentina

El indicador de JP Morgan permite comparar el rendimiento exigido a los títulos de deuda de un país con el de los bonos de referencia del Tesoro estadounidense. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la prima de riesgo que demanda el mercado.

Un riesgo país de 717 puntos básicos equivale a una brecha de 7,17 puntos porcentuales respecto de la referencia correspondiente. Esa diferencia sirve como medida de mercado, pero no debe interpretarse como una tasa de interés exacta que Argentina pagaría en cualquier nueva emisión: el costo real depende del plazo, la moneda, las condiciones de la colocación y las características del instrumento.

Un indicador elevado puede complicar el regreso sostenido al financiamiento voluntario internacional, porque los inversores podrían exigir rendimientos más altos para comprar nuevos títulos. También puede afectar el valor de mercado de los bonos que ya están en circulación.

Para el Gobierno, el desafío consiste en sostener la capacidad de pago, administrar los vencimientos y fortalecer la confianza de los inversores. La trayectoria del riesgo país es una de las referencias que utiliza el mercado para evaluar esos factores, junto con las reservas internacionales, el resultado fiscal y las necesidades futuras de financiamiento.

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