Mauricio C., de 54 años, es arquitecto y jefe de obra ferroviaria. En sus redes sociales aparece entre fotos de viajes y postales familiares junto a su esposa y sus tres hijos. El viernes 8 de mayo aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Rosario en un vuelo de Copa Airlines proveniente de Panamá, y toda su familia lo esperaba en la terminal para recibirlo. Lo que no esperaban es que bajara imputado por haber tenido sexo con una desconocida a bordo del avión. La otra imputada es Sandra O., de 59 años, rosarina, divorciada y dueña de un centro de día y rehabilitación dedicado al cuidado de adultos mayores.
Mauricio y Sandra no se conocían antes de ese vuelo. Se vieron por primera vez durante el trayecto desde Panamá y terminaron en los asientos 1F y 1E de la clase ejecutiva con sus prendas bajas, tapados con una manta.
Fueron descubiertos por una pasajera que viajaba con su nieta menor de edad y que notó los movimientos extraños. La mujer llamó a las azafatas, que encontraron a la pareja en estado de semidesnudez. El personal de Copa Airlines dio aviso a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y, al aterrizar, realizó la denuncia formal contra ambos.
Los dos fueron trasladados a la Comisaría 12°, en el barrio rosarino de Ludueña, por orden del Ministerio Público Fiscal. La Unidad de Flagrancia de la Fiscalía de Rosario los notificó del inicio de una causa por "exhibicionismo público" y luego recuperaron la libertad. No quedaron imputados formalmente en ese momento, pero la causa avanzó: pasará a la Unidad Especializada en Delitos contra la Integridad Sexual de Rosario, donde una nueva fiscalía definirá su situación procesal.
El hecho queda encuadrado dentro de los delitos contra la integridad sexual y no tiene pena de prisión prevista. Las resoluciones posibles incluyen el pago de una caución, trabajo comunitario, donación a una entidad benéfica o reglas de conducta, sin que el expediente avance a instancias mayores.