Un giro inesperado marcó la jornada en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, luego de que el principal imputado, Leopoldo Luque, solicitara declarar de manera sorpresiva ante el tribunal. La decisión obligó al Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro a suspender todas las testimoniales previstas, entre ellas la de Gianinna Maradona, además de otros testigos clave que iban a reconstruir las últimas horas del exfutbolista.
Desde el Ministerio Público Fiscal, encabezado por Patricio Ferrari, argumentaron que necesitan tiempo para preparar el interrogatorio, por lo que solicitaron un receso para reorganizar la estrategia ante el nuevo escenario.
El inicio de la audiencia ya estaba atravesado por un clima de tensión creciente. La defensa de Luque, a cargo de Francisco Oneto, había intentado incorporar como prueba fragmentos televisivos, lo que fue rechazado por el tribunal al considerarlos manifestaciones extrajudiciales sin validez probatoria.
La reacción no tardó en llegar: fiscales y querellantes expresaron su malestar por la alteración del cronograma, recordando que el propio tribunal había exigido ordenar las declaraciones para agilizar el proceso. Pese a las críticas, los jueces ratificaron que el imputado tiene el derecho constitucional de declarar en cualquier instancia, y dispusieron un cuarto intermedio hasta el mediodía, momento en que Luque comenzará su exposición.
El movimiento del neurocirujano fue interpretado por la acusación como una maniobra estratégica para modificar el eje del juicio, en una causa donde se lo investiga por homicidio simple con dolo eventual en el marco de la internación domiciliaria del exfutbolista.