La venta de los juguetes antiestrés Pinch Family fue prohibida en toda la Argentina tras detectarse concentraciones de ftalatos superiores a los límites permitidos. Según pudo conocer el portal Reflejo Neuquino, la Dirección Provincial de Protección al Consumidor de Neuquén anunció que notificará a jugueterías y otros comercios para que retiren los productos de la venta y luego realizará inspecciones.
La prohibición nacional quedó formalizada mediante la Disposición 804/2026, emitida por la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial. Según informó el director provincial de Protección al Consumidor, Pablo Tomasini, los controles podrán derivar en decomisos si los artículos continúan a la venta.
La medida busca reducir los riesgos para la salud, especialmente en niños y niñas, que pueden manipular estos juguetes blandos y llevárselos a la boca. Los análisis detectaron niveles de ftalatos superiores a más del doble del máximo admitido para este tipo de productos.
Qué son los ftalatos y por qué generan preocupación
Los ftalatos son compuestos químicos utilizados para aportar flexibilidad a determinados plásticos. Su presencia está regulada en los juguetes para limitar la exposición infantil a sustancias que pueden representar riesgos para la salud.
Según la información difundida por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), los ensayos realizados sobre los productos Pinch Family detectaron concentraciones superiores a más del doble del límite permitido. La entidad explicó que los resultados surgieron de tareas de fiscalización del Observatorio del Juguete y de análisis de su laboratorio, acreditado por el Organismo Argentino de Acreditación.
La preocupación se centra especialmente en los niños, debido a que suelen apretar, manipular y llevarse a la boca los juguetes blandos. La exposición a sustancias químicas presentes en materiales que no cumplen las exigencias de seguridad puede implicar riesgos, aunque el alcance depende de factores como la sustancia, su concentración y la forma de contacto.
Qué deberán hacer las jugueterías y los comercios
La Disposición 804/2026 alcanza a importadores, distribuidores y establecimientos que comercialicen los juguetes de la línea Pinch Family.
Entre las medidas informadas se encuentran:
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Retirar los productos de la venta y de los espacios de exhibición.
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Destruir el stock disponible, de acuerdo con las obligaciones establecidas en la disposición.
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Informar la prohibición en los sitios web donde se ofrezcan los artículos.
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Cumplir con las restricciones para evitar sanciones por continuar con la comercialización.
En Neuquén, Protección al Consumidor comunicará la medida a los establecimientos y después realizará inspecciones. Si los productos siguen a la venta, podrán efectuarse decomisos.
El presidente de la CAIJ, Matías Furió, destacó la importancia de los controles y sanciones frente a artículos que pueden representar un peligro y que, en algunos casos, carecen de rótulos o del marcado de conformidad exigido.
Qué deben hacer las familias que tienen estos juguetes
La recomendación de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete es no comprar los productos Pinch Family y suspender su uso si ya están en el hogar.
Ante la compra de cualquier juguete, también aconseja comprobar que el envase identifique al fabricante o importador, que incluya advertencias en castellano y que cuente con el marcado de conformidad correspondiente.
En caso de dudas sobre la seguridad de un producto, los consumidores pueden consultar a los organismos de Defensa del Consumidor y presentar una denuncia para que se evalúe la situación.
Es importante distinguir entre la prohibición de comercialización y una eventual evaluación médica: la medida no significa que todos los niños que hayan tenido contacto con estos juguetes necesariamente hayan sufrido daños.
El antecedente de otro juguete blando con sustancias peligrosas
La prohibición de Pinch Family se suma a las advertencias sobre otros juguetes blandos importados. En julio de 2026, la CAIJ denunció el producto Squeezy Dumpling, una figura de plástico con forma de gyoza, por la presencia de benceno en su capa exterior.
De acuerdo con los datos difundidos sobre ese caso, el análisis detectó 20 miligramos de benceno por kilogramo, cuatro veces el límite local de 5 mg/kg. También se señalaron deficiencias en el etiquetado y en la identificación del importador responsable.
El antecedente vuelve a poner el foco en la seguridad de los juguetes importados y en la necesidad de verificar tanto su composición como la documentación que permite identificar a quienes los introducen y comercializan en el país.