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El olfato de un perro como herramienta para la conservación ambiental: el trabajo de una alumna de la UNCo

El uso de su olfato para distintas investigaciones no reemplaza los métodos tradicionales pero permite agilizar las técnicas de muestreo. Actualmente Humboldt participa de alrededor de cinco proyectos.

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Dos perros desarrollaron una trayectoria desde Bariloche y Villa La Angostura.

En la investigación biológica y la gestión ambiental de la Patagonia, un perro se volvió protagonista localizando fauna silvestre en ambientes extensos. El uso de estos animales como detectores de conservación se vuelve una herramienta metodológica indispensable.

Nacida en Villa La Angostura a partir del trabajo pionero de Alex Tersoglio y Kenya Campos Haedo (estudiante de Biología del Centro Regional Universitario Bariloche de la UNCo), esta disciplina transforma la capacidad biológica del olfato canino en un aliado estratégico para la ciencia.

El olfato canino permite identificar sustancias y rastros en concentraciones imperceptibles para las personas. En proyectos de conservación, esta capacidad se orienta a localizar animales, heces, carcasas, nidos, madrigueras, hongos, parásito e incluso flora amenazada o invasora. Los perros no reemplazan las técnicas tradicionales de investigación, sino que las complementan y optimizan la búsqueda en el terreno.

Aunque el entrenamiento suele asociarse a razas tradicionales de trabajo, la experiencia patagónica ha demostrado la efectividad de la raza Basset Hound.

Sin embargo, el éxito metodológico reside en la combinación entre las aptitudes individuales del animal, la motivación, el entrenamiento sistemático de marcación pasiva y un vínculo sólido con sus guías.

 

Comenzó con Darwin y siguió el legado Humboldt

La aplicación de esta metodología comenzó con Darwin, un Basset Hound entrenado desde cachorro para detectar heces de huillín y visón americano en el Parque Nacional Nahuel Huapi.

Posteriormente, su olfato extendió la búsqueda hacia la tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis) junto al Programa de Conservación de la Tortuga Terrestre en la Patagonia. Darwin sentó un antecedente crucial al demostrar que un perro detector podía hallar individuos en brumación y carcasas invisibles a simple vista.

Tras el fallecimiento de Darwin en 2024, la continuidad del trabajo científico quedó en manos de Humboldt, un Basset Hound que ha llevado esta disciplina a una escala de colaboración interdisciplinaria aún mayor en la región.

Colaboraciones científicas y proyectos en marcha

Actualmente, Humboldt trabaja activamente en múltiples líneas de investigación e instituciones de la Patagonia:

  • Conservación de la tortuga terrestre: Junto a la investigadora Érika Kubisch (INIBIOMA, CONICET-UNCo) y el Programa de Conservación de la Tortuga Terrestre, Humboldt participa en campañas en San Antonio Oeste para la localización de ejemplares, carcasas y posteriormente será entrenado para la detección de nidos.

  • Detección parasitaria: En conjunto con el Dr. Gustavo Viozzi (INIBIOMA, especialista en parasitología y diversidad de fauna parasitaria), Humboldt se encuentra en fase de entrenamiento para la localización de quilinas (caracoles de agua dulce) infectadas con el parásito cercaria. Su intervención reducirá drásticamente los tiempos de búsqueda y manipulación en laboratorio, acelerando la obtención de diagnósticos y resultados.

  • Monitoreo en Áreas Protegidas: En los Parques Nacionales Nahuel Huapi y Lanín, Humboldt colabora voluntariamente en la detección de heces de huillín, huemul y visón americano (este último clave para la protección de las poblaciones del pato de los torrentes).

  • Control de especies invasoras: En articulación con el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), participa en la localización del frente de invasión del visón americano para evitar su avance sobre ecosistemas vulnerables.

  • Estudio de depredadores y carnívoros: En conjunto con el CENAC y el grupo de carnívoros, Humboldt detecta heces de felinos y cánidos silvestres como el puma, el gato montés, el gato güiña y el zorro colorado. Su trabajo permite evaluar la dieta, estado sanitario y distribución de estas especies en la interfaz periurbana y el bosque patagónico.

Un salto cualitativo para la investigación biológica

La incorporación de un perro detector representa un salto cualitativo en la investigación biológica y la gestión ambiental. Su extraordinario olfato los hace más eficientes y rápidos que las técnicas de muestreo tradicionales.

Por un lado, optimiza los recursos al disminuir sustancialmente el esfuerzo de muestreo en el terreno. También constituye una técnica de monitoreo completamente pasiva y no invasiva, ya que Humboldt marca los hallazgos sin ladrar ni escarbar, evitando perturbar a la fauna silvestre.

Finalmente, las heces recolectadas aportan una valiosa fuente de datos genéticos, parasitológicos y nutricionales para evaluar la salud, la alimentación y el rango de distribución de las especies.

Una metodología innovadora

La trayectoria desarrollada desde Villa La Angostura y Bariloche demuestra cómo la articulación entre el adiestramiento especializado y el ámbito universitario genera soluciones metodológicas innovadoras.

El perro aporta una capacidad sensorial extraordinaria; las entrenadoras moldean esa conducta mediante rigor técnico; y los equipos científicos transforman cada hallazgo en datos aplicables al resguardo de la biodiversidad.

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