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Vive en la calle en Neuquén, estudia el Código Penal y sueña con ser abogado: la historia de Matías González

Duerme en un banco pero sus sueños van mucho más allá de la vereda. Una vecina de Neuquén se conmovió al encontrarlo estudiando el Código Penal y decidió contar su historia para que alguien pueda ayudarlo a cumplir su sueño de convertirse en abogado.

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Matías González vive en la calle, pero tiene un sueño claro: convertirse en abogado.

Una historia que empezó con un libro y una sonrisa. En medio del movimiento cotidiano de Neuquén capital, hay un banco que se convirtió en el lugar donde Matías González pasa sus noches. Vive en la calle, pero entre sus pertenencias hay algo que habla de sus sueños: un libro de Derecho. Es su Código Penal, el texto que lee, estudia y del que toma apuntes porque quiere ser abogado.

Su historia comenzó a circular en las redes sociales a partir del encuentro casual con una vecina de la ciudad, que se conmovió al verlo estudiar y decidió acercarse. Lo que parecía una escena más de la vida cotidiana terminó convirtiéndose en un relato cargado de humanidad, esperanza y ganas de salir adelante.

La mujer caminaba mientras conversaba con una amiga cuando vio a Matías concentrado en su libro. Algo de aquella imagen la movilizó tanto que dejó de prestar atención a la charla y se acercó para preguntarle si podía sacarle una foto. El joven aceptó y sonrió. Incluso quiso saber si debía adoptar alguna pose especial. La vecina le respondió que no, que siguiera haciendo lo que estaba haciendo. Entonces le preguntó qué estaba leyendo. Matías levantó su Código Penal y le contó parte de su historia.

En medio del movimiento cotidiano de Neuquén capital, sobre la calle Juan B. Justo al 200, hay un banco que se convirtió en el lugar donde Matías González pasa sus noches. Vive en la calle, pero entre sus pertenencias hay algo que habla de sus sueños: un libro de Derecho. Es su Código Penal, el texto que lee, estudia y del que toma apuntes porque quiere ser abogado.

- Una vecina de Neuquén se acercó al verlo estudiar y decidió compartir su historia para que más personas puedan conocerlo.

El sueño de ser abogado

Matías le contó que el año pasado tuvo que dejar la escuela secundaria, pero no abandonó sus ganas de aprender ni el proyecto de construir un futuro diferente. “Quiero ser abogado, sueño con ser abogado y me encanta estudiar esto, saber, por eso tomo apuntes”, le doijo a la mujer, que compartió el encuentro y sus impresiones en un relato que busca que más personas conozcan su historia.

Matías también le habló de otra de sus pasiones: el ajedrez. Suele ir a la Biblioteca Alberdi, donde le regalaron algunos libros. Entre ellos tiene uno que le sirve para despejar la mente y que, asegura, le hace bien al ánimo.

En esa conversación breve, entre libros, preguntas y sonrisas, la vecina descubrió a un adolescente con inquietudes, curiosidad y proyectos. Un joven que, aun atravesando una situación de extrema vulnerabilidad, encuentra en la lectura una forma de aprender, imaginar y sostener sus sueños.

La mujer describió a Matías con palabras que van más allá de su situación en la calle. Habló de su sonrisa, de su energía y de la impresión que le dejó aquel adolescente que, sentado en un banco, estudiaba un libro de Derecho. “Este adolescente vibraba hermoso. Tiene una sonrisa hermosa”, expresó.

Un caramelo de cereza y una promesa de volver

El encuentro también tuvo lugar para el humor. Cuando la mujer le dijo que no se olvidaría de su nombre porque Matías se llamaba igual que alguien con quien se había dado unos besos durante la secundaria, los dos volvieron a reírse. Después llegó una pregunta más: si podía publicar sus fotografías para compartir su historia. La intención era sencilla, pero significativa: que otras personas también lo conocieran y que, quizás, alguien pudiera acercarse para darle una mano.

“Quizás, quién te dice, le podemos dar una mano afectuosa a este ajedrecista y futuro abogado. Porque yo ya lo veo abogado”, escribió la vecina en su relato.

Antes de despedirse, le dejó un caramelo de cereza. Era lo único que llevaba encima en ese momento. Pero también le hizo una promesa: como viven prácticamente en el mismo barrio y a ella le gusta cocinar, volverán a encontrarse. “Somos casi vecinos y me gusta cocinar, así que nos volveremos a ver, Matías. Sí”, escribió.

Un Código Penal entre sus manos y un sueño por cumplir: Matías quiere ser abogado.

Una historia que invita a mirar de otra manera

La mujer describió a Matías con palabras que van más allá de su situación en la calle. Habló de su sonrisa, de su energía y de la impresión que le dejó aquel adolescente que, sentado en un banco, estudiaba un libro de Derecho. “Este adolescente vibraba hermoso. Tiene una sonrisa hermosa”, expresó.

La historia de Matías no borra las dificultades que enfrenta ni las barreras que implica vivir en la calle y haber tenido que interrumpir sus estudios. Pero pone el foco en algo que muchas veces queda oculto detrás de esas circunstancias: sus intereses, su voluntad de aprender y su deseo de convertirse en abogado.

Por ahora, Matías sigue estudiando donde puede, con los libros que llegaron a sus manos y los apuntes que toma para aprender. Y una vecina decidió que aquel encuentro no quedara en el olvido. Que alguien se haya detenido a escucharlo puede ser el primer paso para que su historia tenga nuevos capítulos.

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