En el litoral y norte argentino, las trufas de cacao y avena se han convertido en un clásico infaltable en cumpleaños, reuniones escolares y meriendas durante el invierno. Estas pequeñas bolitas dulces, blandas y con un sabor casero, evocan recuerdos de meriendas familiares y celebraciones.
Su preparación es sencilla y no requiere horno ni batidora. Solo se necesitan ingredientes básicos como avena instantánea, cacao en polvo, dulce de leche y un poco de leche líquida. La mezcla se amasa, se forman bolitas de entre 2 y 3 centímetros y luego se pasan por coco rallado para darles un toque final.
Este bocadillo se puede tener listo en menos de 20 minutos y rinde aproximadamente 20 unidades, ideales para compartir entre grandes y chicos. Para conservarlas, se recomienda guardarlas en un recipiente hermético en la heladera, donde duran hasta cinco días, o en el freezer por hasta un mes, descongelando antes de servir.
La versión exprés, muy popular en hogares donde se improvisa con lo que hay a mano, utiliza dulce de leche y cacao para lograr un sabor intenso sin complicaciones. Esta combinación sencilla transforma cualquier merienda en un momento especial para disfrutar en familia o sorprender a los amigos.