Esta flor nos remite irremediablemente a la novela semiautobiográfica de Alejandro Dumas “La dama de las camelias”, basada en el breve romance del autor con una cortesana llamada Marie Duplessis.
Ambientada en Francia a mediados de siglo XIX, la novela narra la trágica historia de amor entre los personajes ficticios de Marguerite Gautier, una bella cortesana parisina de lujo (mujer de vida alegre la llamaban) y Armand Duval, un joven burgués que se enamora perdidamente de ella.
A Marguerite la apodaban, “la dama de las camelias”, porque llevaba una camelia roja cuando no estaba disponible para tener relaciones sexuales y una blanca, cuando estaba dispuesta para sus amantes.
Por supuesto no voy a contarles el final, pero es un libro recomendable para el fin de semana.
Ahora volvamos al jardín y a ésta planta que enamora.
Originaria de Asia y característica por su forma de arbusto, las camelias integran un tipo de planta que cuenta con más de 250 especies, las más comunes y usadas en jardinería son, la japónica y la sinensis, que brindan flores rojas, rosas y blancas, dependiendo de su tipo. Ambas requieren un cuidado constante para que sus flores crezcan de forma correcta.
Su cuidado no varía mucho al de cualquier planta, sin embargo para una buena vida, hay que ser disciplinados con sus cuidados.
Lo primero es decidir en qué lugar de la casa se la ubica. Aunque lo más común es dejarlas en el exterior, también se las puede colocar en macetas y cuidarlas dentro del hogar.
Si se decide dejarla afuera, lo ideal es buscarle un lugar donde no le de sol directo durante todo el día, es muy sensible al calor extremo y solo tolera el sol de las primeras horas de la mañana.
El riego es clave para su crecimiento. El sustrato debe estar húmedo constantemente pero no agua en exceso. Además, requiere un tipo de agua particular, no de la canilla por su gran contenido de cal, lo mejor es agua de lluvia o mineral.
Las camelias son ideales para climas templados y húmedos. Es aconsejable protegerlas de las heladas y los vientos fuertes.
Otro tema fundamental a tener en cuenta es el control de plagas. Suelen aparecer cochinillas, pulgas y hongos, que pueden ser combatidos eficazmente con algún repelente casero o de fábrica. El agua con vinagre suele ser muy efectiva.
Las camelias florecen durante los meses más fríos, desde el otoño-invierno hasta la primavera.
En esa época el riego debe ser menor, no solo por las bajas temperaturas, sino para que la planta esté un poco más rígida y soporte mejor el peso de los capullos. Si éstos ya estuvieran desarrollados, es importante resguardarlos del frío con mantas anti heladas.
La poda debe realizarse cuando termina la floración, así en la próxima saldrán muchos más brotes y capullos.
Y no dejes de leer el libro de Alejandro Dumas, “La dama de las camelias”.