Cuando empieza el frío del otoño, el liquidámbar se prepara para ofrecer uno de los virajes cromáticos más impactantes de la estación. Desde los dorados, pasando por los anaranjados y llegando a los rojos, escarlata y burdeos, todos los tonos desfilan por el follaje de estos magníficos árboles.
El liquidámbar es un árbol de hoja caduca originario de Estados Unidos que se ha ganado un lugar destacado en los jardines, por su transformación otoñal.
Sus hojas palmadas, de cinco lóbulos, pasan del verde brillante a amarillos, naranjas y rojos intensos. Además el tronco y su corteza, le añaden un aspecto rústico y decorativo durante todo el año.
En primavera puede pasar inadvertido por sus flores pequeñas, pero sus frutos esféricos, cubiertos de pequeñas espinas, llaman la atención y permanecen sobre la copa en invierno.
La resina que desprende, perfuma con un olor balsámico parecido al incienso y es más perceptible en días cálidos.
Para que muestre su mejor color, conviene plantarlo en lugares soleados o de semisombra. Soporta la poda y esto permite controlar su tamaño en jardines pequeños. Aún así, las raíces suelen extenderse, por lo que se recomienda plantarlos a una distancia de entre 4 o 6 metros de construcciones o piscinas, para evitar problemas futuros.
La variedad “gumball”, es ideal para espacios chicos. Rara vez supera los 3 o 4 metros, es compacta y se adapta muy bien a patios y macetas grandes. Lo mejor es plantarla en otoño para favorecer el enraizamiento. Al principio tiene un crecimiento lento, pero con los cuidados adecuados puede vivir muchos años.
El liquidámbar tolera veranos calurosos y heladas moderadas. Conviene mantener el suelo húmedo y colocar “mulching” o “acolchado” (paja, hojas y tallos secos) alrededor de sus raíces, para protegerlo de las heladas.
Durante los primeros 3 a 5 años, precisará riegos frecuentes en verano y más espaciados en invierno. Una vez que esté bien establecido, no hará falta regarlo tanto.
No exige cuidados exquisitos, con suelo adecuado y buena luz, regala cada otoño un show inolvidable.